Tumbas a jardines: Restaurando esperanza en lugares muertos

Devocionales

TUMBAS A JARDINES


De las ruinas y tumbas 


Nacen nuevos jardines 


Resucitas los huesos 


Sé que solo tú lo harás  


  


Eliseo fue un profeta del Antiguo Testamento que vivió una vida notable. Pasó años bajo su mentor, Elías, y estaba con Elías cuando fue llevado al cielo en un carro de fuego con caballos de fuego –– y eso fue solo el comienzo.


Mientras estaba vivo, Eliseo evitó que una viuda y su hijo murieran de hambre durante una hambruna, salvó a un pueblo de ser envenenado al limpiar el agua de un rio que estaba contaminada, y hasta resucitó a un niño.


En cada escenario, Eliseo tenía una manera especial de ver el potencial en cosas que aparentemente ya estaban muertas. No nos debería de sorprender que el final de la historia de Eliseo en 2 Reyes 13 tampoco es lo que aparenta.


Después de todas las cosas grandiosas que había hecho, en el versículo 20 simplemente dice, «Eliseo murió y fue sepultado» (2 Reyes 13:20). De repente.


A primera vista, esto se ve como un final desilusionante y decepcionante para la vida de Eliseo. Pero Dios no siempre dice que se haya terminado cuando nosotros decimos que se ha terminado.


Eliseo pudo haber muerto, pero Dios aún no había terminado.


La Escritura continúa diciendo: 


«En cierta ocasión, unos israelitas iban a enterrar a un muerto, pero de pronto vieron a esas bandas y echaron el cadáver en la tumba de Eliseo. Cuando el cadáver tocó los huesos de Eliseo, ¡el hombre recobró la vida y se puso de pie!» (2 Reyes 13:21)


Cuando el hombre muerto cayó sobre los huesos de Eliseo, no se había terminado. 


Cuando Eliseo se encontró en el valle de los huesos secos, no se había terminado.


Cuando Jesús fue colgado en la cruz y fue enterrado en la tumba, no se había terminado.


El enemigo quiere que pienses que ya se ha terminado. Pero a través de todas estas historias, Dios nos está mostrando que ninguno de estos lugares eran tumbas.


Eran jardines.


Justo cuando pienses que has sido enterrado por tu situación, Dios revela que no fuiste enterrado –– fuiste plantado.


Nuevas cosas están surgiendo. Nueva vida está tomando raíz. 


Pero esto va a requerir un cambio de perspectiva. Dios está en el negocio de resucitar las cosas muertas, pero tú decides si vas a ver el potencial en lo que Él ha plantado.