Dios está en Gobierno

Devocionales

Haz tesoros en el cielo


Amado mío, deseo que seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu vida espiritual. Los animales pueden tener hambre, pero los que buscan al Señor no tendrán falta de ningún bien. El Señor es tu pastor, ninguna cosa te faltará. Te hará sobreabundar en bienes, te abrirá su buen tesoro del cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo y para bendecir toda obra de tus manos. Poderoso es Dios para hacer que abunde en tu vida toda gracia para que tengas lo suficiente para ti y para compartir con otros. Que nunca se aparte de ti la Palabra de Dios, medita en ella de día y de noche para obedecerla y ponerla en práctica. Si haces esto, entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.


¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará, no estará delante de los de baja condición económica. No seas perezoso en el trabajo, sirve allí al Señor con entusiasmo. El perezoso desea y nada logra en la vida, mas el diligente será prosperado. El Señor ha dicho: Yo iré contigo y haré que tengas éxito. Así que, encomienda al Señor todo cuanto haces, confía en que él te ayudará a realizarlo y Dios lo hará. Todo lo que hagas hazlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que de Dios recibirás la recompensa de la herencia porque sirves a Cristo el Señor.


La bendición del Señor es la que enriquece y no añade tristeza con ella. Honra al Señor con tus bienes y con las primicias de todos tus logros, y tus depósitos rebozarán con abundancia. No te fatigues tratando de hacerte rico, ¿para qué pierdes tu tiempo? Las riquezas pueden desaparecer como si tuvieran alas. Confía en tu dinero y te hundirás, confía en Dios y florecerás como un árbol. No hagas tesoros aquí en la tierra porque tarde o temprano pueden desaparecer. Haz tesoros en el cielo, pues allí nunca se corrompen porque donde esté tu tesoro, allí va a estar tu corazón. Mejor es lo poco en el temor de Dios, que un gran tesoro donde hay turbación.


Reflexionemos


¿Estás haciendo tu tesoro en el cielo? Reenfócate y reorganiza tu economía basándote en los principios de la Palabra.