Dios está en Gobierno

Devocionales

No te preocupes, el Padre está en gobierno de tu vida


Por nada estés preocupado, sino presenta tus necesidades al Señor con toda oración y ruego. Los ojos del Señor están sobre los justos y sus oídos atentos a sus oraciones. Ora y clama al Señor por la mañana, al mediodía y por la noche y él oirá tu voz. Acércate confiadamente al trono de la gracia de Dios para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Permite que el Señor oiga tu voz de mañana, preséntate delante de él al rayar el alba y espera en él. Dios escucha tu oración y está atento a la voz de tus ruegos. Llama al Señor en el día de la angustia porque él te responde. 


No te preocupes pensando todo el día qué comerás, qué beberás o qué vestirás, pues el Señor sabe de cada una de tus necesidades. Busca primero al Señor y él se encargará de las demás cosas de tu vida. El Señor te guardará en perfecta paz si confías y tu pensamiento persevera en él. Está contento con lo que tienes ahora, pues el Señor no te desamparará ni te dejará. 


El Señor es tu pastor, nada te faltará. En lugares de delicados pastos te hará descansar. Te puedes acostar, dormir y despertar porque el Señor te sustenta. Él te defiende de todos tus enemigos. 


Aguarda al Señor. Esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor, porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el llanto, pero en la mañana vendrá la alegría. No temas porque el Señor está contigo. No desmayes porque él es tu Dios. Siempre te ayudará, siempre te sustentará con su mano poderosa. Espera en el Señor, esfuérzate, y tome aliento tu corazón. El que espera en el Señor tendrá nuevas fuerzas, levantará vuelo como las águilas, correrá y no se cansará, caminará y no se fatigará. Todo lo puedes en Cristo que te fortalece. 


Reflexionemos


En todo tiempo espera en el Señor, no te preocupes del mañana, agradece al Padre porque ya te lo entregó todo por medio de su hijo. Nuestra mente no logra comprender ciertas cosas, sin embargo, no desesperes, ora al Padre para que gobierne tu vida y tu alma repose en él.


Oremos


Padre celestial, que cada día de nuestra vida entendamos que tú estás en gobierno, que las circunstancias no cambian la realidad de tu amor y cuidado a tus hijos. ¡Te alabamos Padre eterno! ¡Te damos honra y gloria! Amén.