Dios está en Gobierno

Devocionales

No temas, descansa en Dios 


El Señor es bueno, da fortaleza en el día de la angustia y conoce a quienes en él confían. Recuerda que, aunque estemos atribulados en todo, no estamos angustiados. En apuros, pero no desesperados. Perseguidos, pero no desamparados. Derribados, pero no destruidos. Si andas en medio de la angustia, el Señor te vivificará. Extenderá su mano y te salvará. Si te preguntas: «¿De dónde vendrá mi socorro?». Recuerda que tu socorro viene del Señor que hizo los cielos y la tierra. No te preocupes por el día de mañana, porque traerá sus preocupaciones. Vive un día a la vez. 


Bienaventurados los que lloran porque ellos recibirán consolación. Aunque andes en valle de sombra de muerte no temerás mal alguno porque el Señor estará contigo. Su vara y su cayado te infundirán aliento. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Más gracias sean dadas a Dios que te da la victoria por medio del Señor Jesucristo. El Espíritu del Señor está sobre ti, porque te ungió Dios para ordenar que el afligido tenga gozo en lugar de luto, alegría en lugar de espíritu angustiado. El mismo Jesucristo, tu Señor y Dios tu Padre, el cual te ama y te da consolación eterna y buena esperanza por la gracia, conforte tu corazón y lo confirme en toda buena palabra y obra. 


Dios no es un Dios de confusión, sino de paz. El Señor te ayudará, por tanto, sabes que no serás avergonzado. Fíate del Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tus propias ideas, reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas. Te hará entender y te enseñará el camino en que debes andar, sobre ti fijará sus ojos. Entrega al Señor tu carga y él te sustentará, no dejará para siempre caído al justo. Así que, por nada estés preocupado, sino que tus peticiones sean conocidas delante de Dios con toda oración y ruego, con acción de gracias, y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará tu corazón y tus pensamientos en Cristo Jesús.


Reflexionemos 


El Padre celestial nos ha llamado a permanecer en paz a pesar de las circunstancias, no desmayar puesto que nuestra vida reposa en el Señor. ¿Percibes la paz de Cristo en medio de las pruebas? Aunque mueran miles de personas, no tengas temor.