El reto de entender el propósito de nuestra vida

Devocional

¿Por qué es un reto?

Es importante entender cuál es el objetivo, para qué estamos aquí en la tierra, cuál es nuestra función. Para esto, es necesario que redefinamos términos y conceptos que nos ayuden a entender el propósito de nuestra vida aquí en la tierra. Requerimos de un entendimiento más claro de nuestra función como ekklesía, de la salvación, del reino de Dios, la gracia, el pecado; cosas que deben definirse con claridad con todas las herramientas que tenemos en esta generación. Somos la única generación, históricamente, a quienes se nos han dado las herramientas para definir con claridad estos términos.

Tenemos menos de cien años como iglesia que en el mundo, la mayor parte de los hijos de Dios, pueden tener el libro: la Biblia. Tenemos menos de 20 años con herramientas que nos dan acceso al conocimiento más preciso de los términos originales de las palabras escritas. El resultado natural de algo así es que debería existir una mayor claridad de los conceptos. Por eso, hablo de la necesidad de redefinir términos con esta luz.

En muchos sentidos, la iglesia ha sido inoperante en este tiempo y ha perdido su valor e influencia en la sociedad; la iglesia, en siglos anteriores, tuvo más influencia que la iglesia contemporánea. Hemos perdido influencia en el mundo. Hemos delegado funciones a otros. En el huerto, Dios le dio a Adán una función y me temo que, así como Adán en el huerto terminó perdido en una actividad que no era para lo cual fue creado, así mismo la iglesia terminó haciendo cosas para las cuales Dios no la creó. Adán se perdió en el sitio donde Dios lo puso, en el lugar donde debía gobernar, sojuzgar, señorear, porque no entendió que no podía llevar a cabo la delegación recibida si no hallaba el objetivo para el cual había sido creado. La iglesia, en este tiempo, empieza a entender lo del señorío, lo de sojuzgar, lo del reino, pero me temo que hemos perdido, así como Adán, lo más importante, el objetivo.

Adán se pierde, no porque comió del árbol del conocimiento del bien y del mal: Adán se perdió por haber pecado. «Pecado», significa herrar al blanco. Había un objetivo en el huerto, que estaba en el centro, el árbol de la vida. Su objetivo era hallar ese árbol y comer de él. Ninguno de estos dos puede ser un árbol natural, porque ningún árbol natural puede dar muerte espiritual.

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