[Serie Dichosos los que sufren] La culpa y el remordimiento

Devocionales

David llora por la muerte de su hijo Absalón


¡Ay Absalón hijo mío! ¡Ojalá yo hubiera muerto en tu lugar! Frente a la pérdida y al dolor por la muerte de su hijo Absalón, el rey David, tuvo esta reacción. Conmovido, subió al cuarto que estaba por encima de la puerta de la ciudad y se echó a llorar amargamente.


Las circunstancias que llevaron a su hijo a la muerte fueron terribles. Absalón quería convertirse en rey y organizó un complot por el cual ¡había planeado matar a su propio padre! ¿Puedes creerlo? David estaba al tanto del complot, sin embargo, al recibir la noticia de la muerte de su hijo se afligió en extremo.


David hubiese preferido su propia muerte antes que enfrentar la muerte de su hijo. Es un sentimiento que nos acomuna. Cualquiera de nosotros daría su propia vida con tal de no ver sufrir a un ser querido. Es este sentimiento, el amor por esa persona, el que nos lleva a preferir el sufrimiento en carne propia, que enfrentar el valle de muerte separados de la persona que amamos. De ahí, viene el dolor, de la separación. Que a su vez, da rienda suelta a una reacción en cadena: conmoción, enojo, culpa y remordimiento.


¡Ojalá me hubiese muerto yo! Estas fueron las palabras de David. ¿Son estas tus palabras? ¿Te sientes así? Quizás estos pensamientos pasan por tu mente varias veces al día. Tal vez estás enojado/a porque sientes que la persona que amabas te ha dejado, te sientes abandonada/o. 


El pasaje que compartiremos hoy nos muestra al salmista tan golpeado por el dolor, que grita por la ventana a voz en cuello. Hasta el ejército al regresar del combate con la victoria, tuvo que entrar en silencio, casi avergonzados, disimulando la entrada a la ciudad al escuchar al rey llorando, gritando y cubriéndose la cara.


Reflexiona: ¿Qué sentimientos conflictivos estoy experimentando por la muerte de mi ser querido?


Diario de apuntes: ¿Cómo puedo expresar lo que estoy sintiendo? El rey se asomó por la ventana, lloraba y gritaba. Con esto no te estoy diciendo que hagas lo mismo, pero si te animo a que expreses lo que sientes. Escríbelo, háblalo con amigos de confianza. 


Palabra de consuelo del día: En tu lectura de hoy, Jesús te asegura que lo que pidas al Padre, eso recibirás. ¿Qué quisieras pedirle a Dios en este momento? ¿Puedes creer que Dios escucha tu oración y que es un Padre bueno que responde a tus plegarias? 


Es mi oración que en este día recibas ánimo del cielo. Oro para que esta crisis sea una oportunidad a través de la cual aprendas a confiar aún más en Dios, aprendas a no dejarte guiar por los sentimientos sino a confiar en su amor inagotable.