[Serie Dichosos los que sufren] La culpa y el remordimiento

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Devocionales

  

La culpa: reacción en cadena

Frente a la pérdida de un ser querido, la tristeza y el dolor dan lugar a una serie de reacciones en cadena que pueden llevarte a culparte a ti mismo. Las declaraciones comienzan con «Si tan solo…» o «Debería haber hecho esto o aquello…» otras veces puede ser que digamos «¡Si tan solo hubiera hecho o dicho esto!». ¿Te sientes identicado/a? ¿Estas palabras hacen eco a tus pensamientos? Si es así, quiero asegurarte que no eres el único/a. Es una etapa por la que pasamos todas las personas que perdemos a un ser querido. 

En respuesta a tus pensamientos, quiero dejarte el mensaje de nuestro amado Jesús: «Dichosos los que sufren, porque serán consolados». Este es nuestro objetivo a través de este devocional. Darte ese consuelo que estás necesitando a través de la Palabra de Dios. Esas palabras que infunden aliento y te ayudan a pasar por la adversidad con una mirada diferente. 

Nuestra premisa es la palabra que Jesús compartió en el sermón del monte. Allí, Jesús elevó la mirada de los oyentes para ver la vida desde otra perspectiva, una mirada diferente frente a la adversidad.

En nuestra primer serie de devocionales, «Consuelo al quebrantado de corazón» analizamos la primer ola de sentimientos que nos invaden frente a la pérdida de un ser querido: la ola de la conmoción y de la incredulidad. No podemos creer que nos esté pasando lo que nos está pasando (valga la renundancia). 

En la segunda serie, «Superar el duelo» analizamos los sentimientos de ira y resentimiento; el enojo y la queja frente al dolor. Lo hicimos junto a las historias de Noemí, Rut y Job. Personas que al igual que nosotros, han enfrentado la pérdida emocional y económica. 

En esta tercer parte de la serie, como ya mencionamos, enfrentaremos la culpa y el dolor por el remordimiento. Sentimientos que nos invaden porque sentimos que podríamos haber hecho más. 

Cada día recibiremos consuelo de esta manera:

Reflexiona: En este camino, observaremos de cerca el dolor por la pérdida, reflexionaremos acerca de cómo nos sentimos. ¿Me estoy privando de la justa alimentación? ¿La gente que me rodea me critica por esto y me reclama porque sigo de duelo?

Diario de apuntes: Tomaremos nota de nuestras emociones y sentimientos; y recibiremos la palabra de consuelo, la medicina recetada por nuestro médico Jesucristo. ¿Mi corazón se siente quebrantado? ¿Experimento los mismos sentimientos que el salmista? ¿Qué sentimientos hieren mi corazón? 

Palabra de consuelo del día: Tomaremos de la Palabra de Dios que será nuestra guía, la respuesta de auxilio a la cadena de emociones que se suceden en nuestros días de luto. El salmista hace un pedido a Dios, clama por ayuda y lo hace reconociendo los atributos de Dios, le pide que responda en honor a su nombre. Señor, tú eres bondadoso, en honor a tu nombre, ayúdame. Por tu amor, sálvame. Eleva hoy esta oración al cielo. Recibirás consuelo.

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