No hay lugar más alto

Devocionales

A los pies de Cristo


Y aquí permaneceré 


A los pies de Cristo 


En muchas ocasiones hemos leído y escuchado sobre la mujer pecadora que ungió los pies de Jesús con perfume. Las palabras de Jesús sobre tal evento, a Simón, quien lo había invitado a su casa, fueron: 


¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para los pies, pero ella me ha bañado los pies en lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. Tú no me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con aceite, pero ella me ungió los pies con perfume. Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados.


Esta mujer, entendió que sus muchos pecados habían sido perdonados, por eso se postró para adorar y ungir con perfume los pies de Jesús. Ella estaba agradecida por todo lo que había recibido de Jesús: perdón, aceptación, amor. Permanecer a los pies de Cristo involucra una actitud de agradecimiento profundo, porque estamos vivos. No importa quien nos ve, adoramos. No importa quien nos juzga, manifestamos a Cristo.


Aunque este evento sucedió antes del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz, a esta mujer se le reveló quien era Aquel, y comenzó a seguirlo, a servirle, a adorarlo incondicionalmente. Aprendió a estar a sus pies e ir más allá de la costumbre cultural de su pueblo, para llegar a lo sobrenatural de la postración. 


Esta mujer se mantuvo con las otras mujeres que siguieron a Jesús, estuvo en el huerto donde fue enterrado el cuerpo, en el jardín de José de Arimatea. Esta mujer vio a Jesucristo resucitado, antes que los discípulos. Esta mujer seguramente estuvo entre los 120 que esperaban en oración en el aposento alto, cuando el Espíritu Santo se posó como lenguas de fuego, tal como se narra en Hechos 2. 


Una mujer que recibió el perdón y supo ser agradecida. Fue fiel al maestro, recibió sus enseñanzas, cambió su vida, fue transformada por ese amor eterno. Entendió que ahora tenía una vida diferente, y estuvo dispuesta a postrarse y salir del sistema de este mundo que la tenía engañada y envuelta en sus delitos y pecados.


¿Estas dispuesto a postrarte a sus pies? ¿Estás dispuesto a permanecer allí? 


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