No hay lugar más alto

Dia 4 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Tú, mi adoración 


Me levantaste, 


Hoy me postro adorarte 


Definitivamente no hay lugar más alto, que estar a tus pies, mi amado Cristo. Tu poder maravilloso me dimensionó. Tu gracia infinita me alcanzó. Tu Santo Espíritu me transformó. Me levantaste y cambiaste mi naturaleza. Pues si fuera por mi esfuerzo personal, nunca sería suficiente, no alcanzaría. Pero fue tu amor. Fue tu decisión. Fue tu perdón a nuestro favor. 


Te exalto Padre por tu infinita sabiduría. Te adoro por tu inmenso amor. Estoy maravillado por tu majestad. Tu creación manifiesta tu dedicación y diseño dedicado y complejo. Diste vida. Eres fuente de vida. Abundante y variada, tu creación es expresión de tu profundidad y esencia. Lo puedo ver en las flores del campo y en los animales del bosque. En lo complejo de un insecto y lo maravilloso de un ave. En toda tu creación se refleja tu amor y diseño.


Tu sustentas la vida, y como dijo Jesús, si ellos no se preocupan por que comerán o cómo se vestirán, nosotros debemos tener esa misma confianza y aún mayor, pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, creadas de antemano para que anduviésemos en ellas, como lo explicó Pablo en la carta a los efesios.


Mi postración es una actitud permanente, es un agradecimiento constante, es un morir a mí para que sea Él quien se manifieste. Me postro en cuerpo por un tiempo, pero constantemente en espíritu. Porque eres tú mi Cristo, quien debe ser visto. Eres tú a quien deben ver en mi vida. Eres tú a quien deben oler en mi vida. Eres la mejor fragancia que debe sentirse en todo hijo de Dios. Porque no se trata de nosotros, se trata de ti. Siempre se trató de ti. Y hoy en postración, te alabo. Hoy en postración te exalto. Hoy en postración te exalto con mi mente, con mi espíritu, con todo mi ser. 


Agradecido por permitirnos adorarte mi Señor, por no necesitar un intermediario como era en el antiguo pacto. Ahora fuimos hechos sacerdotes, dándonos ingreso directo al Padre. Gracias porque podemos hablarte por medio de la oración. Gracias por escucharnos. Gracias por hacernos saber tu propósito eterno y por permitirnos ser parte de él aquí en la tierra.