No hay lugar más alto

Devocionales

Actitud permanente 


Y aquí permaneceré 


Postrado a tus pies 


Postración continua con entendimiento. Postrados en gratitud total. Postrados en amor. Postrados por tanta generosidad. Somos un pueblo especial, fuimos adquiridos por Cristo. El pueblo de su reino, con una cultura diferente. Con la cultura correcta de postración, adoración continua y manifestación de Cristo permanente. Es una cultura superior. Pues va más allá de la ley del antiguo pacto. Se somete a la gracia del nuevo pacto.


La cultura del reino es superior a cualquier cultura humana. La cultura de reino es diferente a cualquier cultura conocida. No está determinada por una nación física, con límites territoriales. El reino de Dios abarca toda la tierra. El reino de Dios tiene sus propios códigos, sus propias acciones y son superiores a cualquier accionar humano. Si se tratase de mantener la misma cultura del mundo, entonces por demás murió Cristo. 


Cristo estableció su reino, estableció su cultura, estableció un sistema diferente donde no prevalece el odio, sino el amor. Donde se privilegia la generosidad sobre la avaricia. Donde se valora el servicio sobre la jactancia y pedantería. El reino de Cristo, es un reino donde el que se postra es exaltado. El que se humilla ha entendido el fundamento de su nueva vida en Cristo. Porque no se trata de títulos, aunque el estudio es necesario, no es lo que determina el entendimiento del reino. Se trata de entender, y vivir, si no lo vives, es porque no lo has entendido; puedes repetir conceptos, pero solamente vives lo que realmente entiendes. Solo así vivimos la postración plena, permanente, donde la adoración es un estilo de vida.


El sistema de este mundo nos quiere distraer, pero el reino de Cristo nos enfoca y capacita para manifestar a Cristo en todo lo que hablamos, en todo lo que hacemos. Porque postrarnos a sus pies, incluye al hombre y la mujer de la vida, que manifiestan cada minuto el gobierno de Cristo.


Postrémonos a sus pies. Entendiendo nuestra posición en Cristo en los lugares celestiales. Desde donde gobernamos ambientes, y vivimos en victoria, servicio y entrega. Nuestra posición, nuestra vida. Nuestra posición, nuestra realidad. Nuestra posición, adoración permanente.