Una vida gloriosa

Devocionales

No es la forma que se supone que debería ser


Fuimos creados para manifestar la gloria de Dios al mundo y para hacerlo debemos conformarnos a su carácter santo. ¡El problema, como estoy seguro que todos podemos estar de acuerdo, es que no lo hacemos tan bien en la escala de santidad! ¿Entonces qué pasó? Para descubrirlo, tenemos que remontarnos al principio: Génesis.


En Génesis 1, antes de la caída de Adán y Eva, Dios creó a la humanidad a su imagen, conforme a su carácter santo; con moralidad e inteligencia para ser sus representantes en su creación y lo consideraron «¡muy bueno!» Esta es la forma que se supone que debería ser. La humanidad, la creación más grande de Dios, viviendo en paz y armonía con un Dios santo.


Continuando en el libro de Génesis, vemos la entrada del pecado en el mundo. Dios da al hombre toda su creación para que la disfrute, pero le ordena que no coma del fruto de un árbol, por su propio bien. Mediante el engaño de Satanás y las elecciones hechas por Adán y Eva, el pecado rugió en el jardín. En una serie de eventos trágicamente ridículos, Adán y Eva tratan de ocultar su pecado al Dios que todo lo sabe. Culpan a Dios, a los demás, y finalmente a Satanás por su elección pecaminosa. Dios pone una maldición, pero luego en un acto de increíble gracia, cubre sus pecados con un sacrificio de sangre y los arroja del jardín. ¡No es la forma que se supone que debía ser!


El apóstol Pablo dice que estamos muertos en nuestras ofensas y pecados, separados de Dios. Estamos controlados por este mundo, Satanás, el egoísmo y el pecado, con intención y propósito. Una vez más, ¡esta no es la forma que se supone que debía ser!


Nuestro santo y amoroso Dios desea mucho más para su creación. A través de nuestras elecciones pecaminosas y egoístas, estamos eligiendo ser controlados por el mundo y Satanás, lo que nos deja en la misma situación que Adán y Eva. Nos mantiene bajo la maldición y la relación con el Dios, que ama y desea lo mejor para nosotros. ¿Cuál es la respuesta a la caída de Adán y Eva y nuestro pecado subsiguiente? ¡Solo por la gracia de Dios, puede ser, como se suponía que fuera!


Dos preguntas: si hubieras sido Adán o Eva, ¿la caída habría ocurrido? ¿Cómo te sientes acerca de tu propio pecado?