Una vida gloriosa

Devocionales

 Solamente gracia


Para manifestar la gloria de Dios, también conocida como nuestro propósito, debemos conformarnos con su carácter santo. Sin embargo, nuestro pecado nos hace incapaces de hacer esto y requiere la intervención de Dios de juicio justo sobre nuestro pecado. Aunque Dios debe juzgar nuestro pecado, también proporciona la respuesta, su gracia. Miremos este maravilloso regalo de Dios.


Gracia se define como aquello que se recibe sin mérito o esfuerzo. También se ha descrito como un favor inmerecido. Cuando esta definición se añade a nuestra salvación como cristianos, podemos verla como un regalo de Dios que no se puede ganar ni comprar. De hecho, Pablo explica en Efesios, que está basado en el trabajo de Jesucristo y no a nada que hayamos hecho para ganarlo o merecerlo. Ahora, tomando todo lo que hemos visto en los últimos tres días, profundicemos en las maravillas de la gracia.


En la Palabra de Dios, tenemos una declaración maravillosa y sucinta de gracia, relacionada con nuestra salvación. El escritor de Hebreos declara que por la voluntad de Dios, los creyentes, hemos sido santificados, mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, de una vez y para siempre. Esto significa que debido a la obra de Cristo en la cruz, los creyentes en Jesucristo hemos sido santificados. No lo ganamos ni lo merecemos. No lo podemos comprar o pagar. La gracia de Dios mostrada en su Hijo Jesucristo, resulta en nuestra salvación y posición de santidad.


El escritor de Hebreos continúa diciendo que con esa misma ofrenda, nos hizo santos para siempre. ¿Por cuánto tiempo? ¡Siempre! En otras palabras, a través de la gracia de Dios nos estamos convirtiendo en lo que ya somos en Cristo, ¡santos! Debido a Jesucristo, somos hechos santos y podemos esforzarnos por cumplir nuestro propósito, que es manifestar el carácter de Dios a su creación. Es solo por gracia que somos hechos santos y es solo por gracia que nos movemos hacia la santidad.


Dos preguntas: ¿Reconoces la magnificencia de la gracia de Dios en tu vida? ¿Cómo le agradeces por bendecirte tan abundantemente?