Una vida gloriosa

Devocionales

Triunfo


Para recapitular los últimos 4 días: nuestro propósito es manifestar la gloria (el carácter visible) de Dios. Para hacerlo, debemos conformarnos a su carácter sagrado. El problema es que el pecado, a través de Adán y, posteriormente, de nosotros, destruyó esa santidad y nos colocó bajo el juicio justo de Dios. Dios ha provisto la gracia a través de Cristo, suficiente para salvarnos a nosotros y nuestro propósito. Entonces, basándonos en lo que sabemos ahora, ¿cómo deberíamos vivir? En una palabra: ¡triunfante!


Pablo nos presenta este estilo de vida triunfante en la segunda carta a los Corintios. En el capítulo 2, primero da gracias a Dios que siempre nos guía en el triunfo en Cristo. Fíjate varias cosas aquí. Primero es Dios quien conduce. Este es su papel, guiarnos. ¡No a veces, no de vez en cuando, sino siempre! El Dios del universo nos lleva siempre en triunfo en Cristo. Este triunfo del que habla no se define como felicidad, comodidad o facilidad de vida. En cambio, el triunfo se caracteriza por la determinación. Vivimos tan agraciados por Dios que nada puede vencernos.


Él compara esto con la procesión triunfal de un general que regresa de la batalla, en los tiempos de Pablo. El lugar de honor es el general montado en un carruaje, vestido de púrpura, el color de la autoridad, con una corona de laurel en la cabeza que simboliza la victoria. En el carruaje con él está su familia, vestida con túnicas blancas. La ilustración que Pablo nos da, es que somos la familia montada en el carruaje de Cristo, vistiendo túnicas blancas, que simboliza la santidad, que ya es victoriosa, por la victoria del general.


Pablo concluye esta imagen describiendo la fragancia del evento. Frente al general, hay personas arrojando flores fragantes a lo largo del camino. A través de nosotros, dice, la fragancia del conocimiento de Cristo y todo lo que Él ha hecho, se difunde por toda su creación. ¡Somos la maravillosa fragancia de la victoria de Cristo! Somos aquellos cuyas victoriosas vidas muestran la gloria de Dios y hablan de la magnífica gracia que se encuentra en Cristo. Vivimos triunfalmente gracias a Aquel que sale victorioso, siempre guiándonos en triunfo.


Dos preguntas: ¿Vives triunfante? ¿Por qué sí o por qué no?