Efesios 2
DHH94I
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Dios nos libró de la muerte por medio de Cristo
1Antes ustedes estaban muertos a causa de las maldades y pecados#Col 2.13. 2en que vivían, pues seguían los criterios de este mundo y hacían la voluntad de aquel espíritu que domina en el aire y que anima a los que desobedecen a Dios.#2.2 Col 3.6-7; cf. Ef 6.11-12. Aquel espíritu que domina en el aire: Satanás, llamado el diablo en Ef 4.27; 6.11 y el maligno en Ef 6.16. Véase Jn 12.31 n.; cf. 2 Co 4.4. 3De esa manera vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, siguiendo nuestros malos deseos y cumpliendo los caprichos de nuestra naturaleza pecadora y de nuestros pensamientos. A causa de eso, merecíamos con toda razón el terrible castigo de Dios,#2.3 Merecíamos con toda razón el terrible castigo de Dios: Lit. éramos por naturaleza hijos de ira. Cf. Col 3.6. igual que los demás. 4Pero Dios es tan misericordioso y nos amó con un amor tan grande, 5que nos dio vida juntamente con Cristo cuando todavía estábamos muertos a causa de nuestros pecados. Por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación.#2.5 La palabra salvación, lo mismo que la palabra herencia (véase 1.11 n.), puede referirse tanto a la participación presente de la obra redentora de Dios por medio de Jesucristo (cf. también v. 8), como a la posesión futura y definitiva de ese don (Ro 5.9-10). 6Y en unión con Cristo Jesús nos resucitó,#2.5-6 Col 2.12-13; cf. Ro 6.4-11; 1 P 1.3. y nos hizo sentar con él en el cielo.#2.6 Ef 1.20. En el cielo: Véase Ef 1.3 nota  g. 7Hizo esto para demostrar en los tiempos futuros su generosidad y su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 8Pues por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios.#Ro 9.16. 9No es el resultado de las propias acciones, de modo que nadie puede gloriarse de nada;#2.9 Ro 3.27-28; 4.2,5; Gl 2.16; 2 Ti 1.9; Tit 3.5. 10pues es Dios quien nos ha hecho; él nos ha creado en Cristo Jesús para que hagamos buenas obras, siguiendo el camino que él nos había preparado de antemano.#2.10 Estas buenas obras son la consecuencia necesaria de la salvación mencionada en 2.8.
Todos formamos un solo pueblo
11Así pues, ustedes, que no son judíos, y a quienes llaman «no circuncidados» los judíos (que circuncidan al hombre en el cuerpo, y a sí mismos se llaman «circuncidados»),#2.11 Los judíos se referían a los no judíos como no circuncidados (véase Circuncisión en el Índice temático). Por no haber sido circuncidados en el cuerpo (Ro 2.28), los consideraban excluidos del pueblo de Dios (v. 12). 12recuerden que en otro tiempo estaban sin Cristo, separados de la nación de Israel, y no tenían parte en las alianzas ni en la promesa de Dios.#2.12 Ro 9.4. Las alianzas (o pactos): por ej., con Noé (Gn 6.18; 9.9), con Abraham (Gn 15.18; 17.2,7-9), con el pueblo de Israel (Ex 19.1-8), y con David (2 S 7.11-16,26). Vivían en este mundo, sin Dios y sin esperanza. 13Pero ahora, unidos a Cristo Jesús por la sangre que él derramó,#2.13 Por la sangre que él derramó: Ef 1.7-8 nota  ñ. ustedes que antes estaban lejos están cerca.
14Cristo es nuestra paz.#2.14 El concepto de paz, muy importante en toda la Biblia, incluye la reconciliación con Dios y con los hombres. Aquí se refiere especialmente a la unión de todos los hombres en el único pueblo de Dios. Véanse Paz y Pueblo en el Índice temático. Él hizo de judíos y de no judíos un solo pueblo, destruyó el muro que los separaba#2.13-14 Cf. Jn 10.16. El muro (o cercado) parece referirse a la ley mosaica (v. 15), considerada en la tradición de los judíos como un muro que los protegía y los demarcaba como pueblo de Dios y así los separaba de las otras naciones. Algunos ven también aquí una alusión a la pared o barrera que se alzaba en el templo de Jerusalén entre el atrio de afuera y la parte interior, y que excluía a los no judíos (véase Hch 21.28 n.). y anuló en su propio cuerpo la enemistad que existía.#2.14 En su propio cuerpo: Parece referirse al cuerpo de Cristo, sacrificado en la cruz (v. 16). 15Puso fin a la ley que consistía en mandatos y reglamentos,#2.15 Col 2.14; cf. también Ro 8.3. y en sí mismo creó de las dos partes un solo hombre nuevo.#2.15 Un solo hombre nuevo: El concepto del único pueblo formado por judíos y no judíos (v. 14) se amplía aquí con la imagen de un solo hombre nuevo, semejante a la del cuerpo (v. 16). Así hizo la paz. 16Él puso fin, en sí mismo, a la enemistad que existía entre los dos pueblos, y con su muerte en la cruz los reconcilió con Dios, haciendo de ellos un solo cuerpo.#2.16 Col 1.20-22; cf. Ro 5.10; 2 Co 5.18-20. Un solo cuerpo: la iglesia (Ef 1.22-23).
17Cristo vino a traer buenas noticias de paz#2.17 Cf. Is 52.7. a todos, tanto a ustedes que estaban lejos de Dios como a los que estaban cerca.#2.17 Alusión a Is 57.19, texto aplicado aquí a los paganos (los que están lejos) y a los judíos (los que están cerca); cf. también v. 13. 18Pues por medio de Cristo, los unos y los otros podemos acercarnos al Padre por un mismo Espíritu.#2.18 Ef 3.12; cf. 1 P 3.18. 19Por eso, ustedes ya no son extranjeros, ya no están fuera de su tierra, sino que ahora comparten con el pueblo santo los mismos derechos, y son miembros de la familia de Dios. 20Ustedes son como un edificio#2.20-22 La iglesia, o sea, el pueblo de Dios en sentido colectivo, es vista como un edificio o un templo de Dios (cf. 1 Co 3.9-16). levantado sobre los fundamentos que son los apóstoles y los profetas,#2.20 Profetas: Parece referirse aquí a quienes en la iglesia ejercen el don de profecía (véase 1 Co 14.1 n.; cf. 1 Co 12.28; Ef 4.11). Los fundamentos que son los apóstoles y los profetas: Ap 21.14; cf. Mt 16.18. Otra posible traducción: el fundamento (o cimiento) puesto por los apóstoles y profetas (cf. Ro 15.20; 1 Co 3.10). y Jesucristo mismo es la piedra principal.#2.20 La piedra principal es la que forma la esquina más notoria de un edificio (cf. Is 28.16, citado en Ro 9.33; 10.11; 1 P 2.6; cf. también Mt 21.42). Otros traducen: la piedra que corona el edificio. Acerca de Jesucristo como único fundamento, cf. 1 Co 3.11. 21En Cristo, todo el edificio va levantándose en todas y cada una de sus partes, hasta llegar a ser, en el Señor, un templo santo. 22En él también ustedes se unen todos entre sí para llegar a ser un templo en el cual Dios vive por medio de su Espíritu.#2.21-22 Cf. 1 P 2.4-5.

Texto © Sociedades Bíblicas Unidas, 1994.

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