Ezequiel 22
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Crímenes de Jerusalén#22.1-31 Este cap. comprende tres partes: La primera (vv. 1-12) es una denuncia de los pecados cometidos por los habitantes de Jerusalén, tales como la idolatría, la violencia y el asesinato. Luego sigue el anuncio del castigo (vv. 13-16), ilustrado con la imagen del horno en el que se funden los metales (vv. 17-22). Por último, se hace el recuento de los crímenes que provocaron la ruina de Jerusalén, mencionando en particular los pecados de los jefes y gobernantes, de los sacerdotes, de los falsos profetas y de la gente del pueblo (vv. 23-31).
1El Señor se dirigió a mí, y me dijo: 2«Tú, hombre, vas a dictar la sentencia contra la ciudad criminal.#22.2 La ciudad criminal: es decir, la ciudad de Jerusalén considerada como si fuera una persona. Cf. Lm 1.1-2. La acusarás de todas las cosas detestables que ha hecho, 3y le dirás: “Esto dice el Señor: Ciudad que matas a tus habitantes y fabricas ídolos para contaminarte, ¡ya te va a llegar tu hora! 4Con los asesinatos que has cometido te has hecho culpable, y con los ídolos que has fabricado te has contaminado; has hecho que tu hora se acerque y que haya llegado el fin de tus días. Así pues, yo voy a hacer que los pueblos te insulten, que todas las naciones se burlen de ti. 5Los de cerca y los de lejos se burlarán de ti, ciudad famosa por tu idolatría y tu gran desorden. 6Allí están los gobernantes de Israel, que viven en medio de ti y cometen todos los crímenes que pueden. 7Tus habitantes no honran a su padre ni a su madre,#22.7 Cf. Ex 20.12; Lv 19.3; Dt 5.16; 27.16. maltratan a los extranjeros, explotan a los huérfanos y a las viudas.#22.7 Cf. Ex 22.21-22(20-21); Dt 24.17. 8No respetan mis lugares sagrados ni mis sábados.#22.8 Cf. Lv 19.30; 26.2. 9Por causa de sus mentiras, algunos de tus habitantes son los culpables de que otros mueran; asisten a los banquetes que se celebran en los montes en honor de los ídolos, y hacen cosas detestables. 10Algunos tienen relaciones sexuales con la esposa de su padre, o abusan de la mujer que está en su período de menstruación. 11Hay quienes cometen adulterio con la mujer de su prójimo, o tienen relaciones vergonzosas con su nuera, o hacen violencia a una media hermana.#22.10-11 Cf. Lv 18.7-20. 12Algunos de tus habitantes se dejan comprar para matar a otros.#22.12 Cf. Ex 23.8; Dt 16.19. Prestan dinero a usura e interés,#22.12 Cf. Ex 22.25(24); Lv 25.36-37; Dt 23.19. explotan y hacen violencia a su prójimo, y se olvidan de mí. Yo, el Señor, lo afirmo.
13»”Yo estoy muy enojado por tus explotaciones y asesinatos. 14No pienses que vas a poder hacerme frente cuando yo tome medidas contra ti. Yo, el Señor, lo he dicho y lo voy a cumplir: 15te esparciré por todas las naciones, te dispersaré por todos los países#22.15 Cf. Lv 26.33. y te limpiaré totalmente de tu impureza; 16me harás quedar mal#22.16 Me harás quedar mal: traducción probable. Heb. tú te profanarás en ti. a los ojos de las demás naciones, pero reconocerás que yo soy el Señor.”»
17El Señor se dirigió a mí, y me dijo: 18«El pueblo de Israel es para mí como el resto inservible que queda cuando se echa cobre, estaño, hierro, plomo o plata en el horno. 19Por eso yo, el Señor, digo: Como todos ustedes se han convertido en un resto inservible, los voy a reunir en medio de Jerusalén. 20Así como la plata, el cobre, el hierro, el plomo y el estaño se echan juntos en un horno, y se atiza el fuego para fundirlos, así yo, en mi ira terrible, los voy a reunir a ustedes y los pondré a fundir. 21Sí, voy a atizar el fuego de mi ira, y los reuniré a ustedes para fundirlos en medio de la ciudad. 22Así como se funde la plata en el horno, así serán fundidos ustedes en medio de la ciudad, y así reconocerán que yo, el Señor, he descargado mi ira contra ustedes.»
23El Señor se dirigió a mí, y me dijo: 24«Tú, hombre, dile a Israel: “Eres un país castigado con falta de lluvias#22.24 Castigado con falta de lluvias: según la versión griega (LXX). Heb. no purificado. y de agua, 25un país con gobernantes#22.25 Un país con gobernantes: según la versión griega (LXX). Heb. la conspiración de sus profetas. como leones, que rugen y despedazan su presa; que en su territorio devoran a la gente, le roban sus tesoros y riquezas y dejan viudas a muchas mujeres. 26Los sacerdotes de este país tuercen el sentido de mis enseñanzas y profanan las cosas que yo considero sagradas; no hacen ninguna distinción entre lo sagrado y lo profano, ni enseñan a otros a distinguir entre lo puro y lo impuro.#22.26 Cf. Lv 10.10. No ponen atención a mis sábados, ni me honran. 27Los jefes de este país son como lobos que despedazan su presa, listos a derramar sangre y a matar gente con tal de enriquecerse. 28Los profetas ocultan la verdad, como quien blanquea una pared; dicen tener visiones, y anuncian cosas que resultan falsas. Aseguran que hablan en mi nombre, cuando en realidad yo no he hablado.#22.28 Los profetas… yo no he hablado: Ez 13.2. 29La gente del pueblo se dedica a la violencia y al robo; explotan al pobre y al necesitado, y cometen violencias e injusticias con los extranjeros. 30Yo he buscado entre esa gente a alguien que haga algo en favor del país y que interceda ante mí para que yo no los destruya, pero no lo he encontrado. 31Por eso he descargado mi castigo sobre ellos y los he destruido con el fuego de mi ira, para hacerlos responder por su conducta. Yo, el Señor, lo afirmo.”»

Texto © Sociedades Bíblicas Unidas, 1994.

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