2 Samuel 5
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David, rey de Israel y Judá
(1~Cr 11.1-3)
1Más tarde, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón para hablar con David, y le dijeron: «Nosotros somos de tu misma sangre,#5.1 De tu misma sangre: Lit. nosotros somos tu hueso y tu carne. Esta expresión sugiere la idea de una solidaridad muy estrecha, como la que une a los miembros de una misma familia, de una misma tribu o de un mismo pueblo. Cf. Gn 2.23; Jue 9.2-3. 2y en realidad, aunque Saúl era nuestro rey, tú eras el que verdaderamente dirigía a Israel en sus campañas. Además, el Señor te ha prometido#5.2 La mención de las promesas divinas en favor de David aparece reiteradamente en los libros de Samuel (1 S 13.13-14; 25.30; 2 S 3.9,18; 7.17-29). que tú serás quien dirija y gobierne a Israel.»
3De esta manera, todos los ancianos de Israel#5.3 Ancianos de Israel: Véase 1 S 8.4 n. fueron y hablaron con el rey David en Hebrón, y él hizo un pacto con ellos,#5.3 Hizo un pacto con ellos: En virtud de este pacto, David, que ya había sido proclamado rey de Judá (véase 2 S 2.4 nota  e), pasaba a ser también rey de Israel. El acuerdo implicaba obviamente determinadas obligaciones de una y otra parte, además del compromiso de observarlas fielmente. poniendo al Señor por testigo. Entonces ellos consagraron#5.3 Consagraron: Lit. ungieron. Véanse 1 S 10.1 nota  c; 2 S 1.14 n. a David como rey de Israel. 4David tenía treinta años cuando empezó a reinar, y reinó cuarenta años:#5.4 Aquí, como en otros casos, los números son cifras redondas y no un cómputo exacto. 5en Hebrón#5.5 Hebrón, situada en el centro de Judá, quedaba muy a trasmano con respecto a las tribus del norte. Por eso David, apenas consagrado rey de Israel, vio la necesidad de escoger una nueva capital, cercana a la frontera e independiente de los dos reinos. Por su posición geográfica, Jerusalén era la ciudad más indicada para convertirse en residencia del rey. fue rey de Judá durante siete años y medio, y luego en Jerusalén fue rey de todo Israel y Judá durante treinta y tres años.#5.5 Cf. 1 R 2.11; 1 Cr 3.4; 29.27.
David captura la fortaleza de Sión
(1~Cr 11.4-9)
6El rey David y sus hombres se dirigieron hacia Jerusalén para atacar a los jebuseos,#5.6 Los jebuseos eran de origen cananeo, y no fueron expulsados durante la conquista (Jos 15.63; Jue 1.21), sino que permanecieron en Jerusalén hasta que David conquistó esa ciudad (cf. Jue 19.10-12). La presencia de Jerusalén como ciudad autónoma, en poder de los jebuseos, entorpecía las comunicaciones entre Judá y las tribus del norte; además, aparecía como un cuerpo extraño en la nueva situación política creada por la unión de los dos reinos bajo la autoridad de David. habitantes de aquella región. Y los jebuseos, creyendo que David no lograría entrar en la ciudad, le dijeron: «Tú no podrás entrar aquí, pues se bastan los ciegos y los inválidos para no dejarte entrar.» 7Sin embargo, David capturó la fortaleza de Sión,#5.7 Sión: Véase Sal 2.6 n. ahora conocida como la Ciudad de David. 8David había dicho en aquella ocasión: «Todo el que ataque a los jebuseos, que entre por el canal del agua#5.8 El canal del agua: traducción probable de la palabra hebrea sinnor, cuyo significado exacto se desconoce. Según la interpretación más aceptada, se trata del pasaje subterráneo que comunicaba el interior de la ciudad amurallada con la fuente de Guihón, que era la principal reserva de agua de Jerusalén (véase 1 R 1.33 n.). Joab pudo haberse deslizado por ese conducto, o bien pudo haberlo dañado, dejando sin agua a la ciudad. Según otra interpretación, el sinnor habría sido un gancho atado a una cuerda, que permitió a Joab penetrar en la ciudad escalando la muralla. y mate a los ciegos y a los inválidos, a los cuales aborrezco con toda mi alma.» De allí viene el dicho: «Ni los ciegos ni los inválidos pueden entrar en el templo del Señor.»#5.8 Ni los ciegos... pueden entrar en el templo del Señor: Según Lv 21.18, ningún varón con algún defecto físico podía ejercer el sacerdocio; aquí se les prohíbe incluso entrar al templo. Cf., en sentido contrario, Mt 21.14. 9Después se instaló David en la fortaleza y la llamó Ciudad de David,#5.9 Y la llamó ciudad de David: David conquistó Jerusalén con el apoyo de sus propios hombres e hizo de ella «su» ciudad, es decir, la ciudad que le pertenecía. De este modo, David podía gobernar los territorios de Judá y de Israel desde una posición neutral, por encima de las rivalidades entre el norte y el sur. y le construyó murallas alrededor, desde el terraplén hasta el palacio.#5.9 Por hallarse situada en la cima de una meseta, a unos 760 m. sobre el nivel del Mediterráneo y a 1.145 m. sobre el del Mar Muerto, Jerusalén estaba bien protegida naturalmente (cf. Sal 48.12-14). La antigua ciudad de los jebuseos tenía unas 3 ha. y su población puede calcularse en unas 1.500 personas. En la elección del sitio para la edificación de la ciudad, jugó un papel importante la presencia de un manantial perenne en el valle del Cedrón, la llamada fuente de Guihón (véase 1 R 1.33 n.).
Hiram envía embajadores a David
(1~Cr 14.1-2)
10El poder de David iba aumentando, y el Señor, el Dios todopoderoso, estaba con él.#5.10 Véase 1 S 18.12 n. 11Por eso Hiram, rey de Tiro, envió sus embajadores a David, además de carpinteros y canteros, los cuales llevaron madera de cedro y construyeron el palacio de David. 12Entonces David comprendió que el Señor lo había confirmado como rey de Israel,#5.12 El Señor lo había confirmado como rey de Israel: Esta expresión anticipa el mensaje profético de 2 S 7.1-17. y que había hecho prosperar su reinado en atención a su pueblo Israel.
Otros hijos de David
(1~Cr 3.5-9; 14.3-7)
13Después de haberse trasladado de Hebrón a Jerusalén, David tomó allí más esposas y concubinas, las cuales le dieron más hijos e hijas. 14Los hijos que le nacieron en Jerusalén se llamaban: Samúa, Sobab, Natán, Salomón, 15Ibhar, Elisúa, Néfeg, Jafía,#5.13-15 Cf. en 2 S 3.2-5 la lista de los hijos que le nacieron a David en Hebrón. 16Elisamá, Eliadá y Elifélet.
David vence a los filisteos
(1~Cr 14.8-17)
17Cuando los filisteos supieron que David había sido consagrado como rey de Israel, se lanzaron todos en busca suya; pero David lo supo y se retiró a la fortaleza. 18Entonces los filisteos avanzaron y ocuparon el valle de Refaim. 19Por esto, David consultó al Señor,#5.19 Consultó al Señor: Véase 2 S 2.1 n. y le preguntó:
—¿Puedo atacar a los filisteos? ¿Me darás la victoria sobre ellos?
Y el Señor le respondió:
—Sí, atácalos, porque te daré la victoria sobre ellos.
20David llegó a Baal-perasim, y allí los venció. Por eso dijo: «Como un torrente de agua, el Señor me ha abierto paso entre mis enemigos.» Y llamó a aquel lugar Baal-perasim.#5.20 Baal-perasim, en hebreo, significa Señor de los pasos abiertos. 21Además, los filisteos dejaron abandonados sus ídolos,#5.21 Era costumbre en el antiguo Oriente llevar al frente de batalla las imágenes de los dioses. Los israelitas habían llevado el arca de Dios cuando se enfrentaron con los filisteos (1 S 4.1b—7.1). y David y sus hombres los recogieron.
22Pero los filisteos volvieron a ocupar el valle de Refaim, 23así que David consultó al Señor, y el Señor le contestó:
—No los ataques de frente, sino rodéalos y atácalos por la retaguardia cuando llegues a los árboles de bálsamo. 24Cuando escuches ruido de pasos por encima de las copas de los árboles, lánzate al ataque, porque eso significa que yo voy delante de ti para herir de muerte al ejército filisteo.
25David hizo lo que el Señor le había ordenado, y derrotó a los filisteos desde Gabaón#5.25 Gabaón: según la versión griega (LXX) y 1 Cr 14.16. Heb. Gueba. hasta Guézer.

Texto © Sociedades Bíblicas Unidas, 1994.

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