Filipenses Introducción
Introducción
Filipos era una importante ciudad del Imperio romano. El apóstol Pablo llegó allí en su segundo viaje misionero (Hechos 16.12-40), y fundó una iglesia que merecía ser alabada por su generosidad. Pablo mismo reconoce haber recibido en varias ocasiones ayuda de ellos, y por eso les da las gracias (4.10-18).
En el momento de escribir esta carta, Pablo se encontraba preso (1.7-17), aunque no se sabe con seguridad dónde, ya que estuvo preso varias veces y en diferentes lugares (2 Corintios 11.23; Hechos 24.27; 28.16-31). A pesar de estar en tan penosa situación, Pablo mantuvo firme su fe en Jesucristo y no estuvo triste; al contrario, en su carta invita a los cristianos de Filipos a vivir con alegría su vida cristiana (4.4).
La carta está llena de expresiones de cariño. Por ejemplo, Pablo les dice a los filipenses que los quiere mucho, que los echa de menos (1.7,8; 4.1) y que espera volver a verlos (1.26). También los anima a mantenerse fieles al Señor Jesucristo y a vivir en armonía y amándose unos a otros (2.2). Este es justamente el tema central de la carta:
Solo os pido que viváis dignamente, como corresponde a quienes han aceptado la buena noticia de Cristo. Porque tanto si voy a visitaros y yo mismo lo veo, como si, estando ausente, escucho lo que se dice de vosotros, quiero estar seguro de que todos vivís muy unidos y os ponéis de acuerdo en todo, y que lucháis unidos por anunciar la buena noticia (1.27).
Termina la carta con saludos para todos los hermanos de parte de los cristianos que en aquel momento lo acompañaban y que, probablemente, también estaban presos (4.21-22).
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Filipenses Introducción: BLB
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