Mateo 14
14
La decapitación de Juan el Bautista
14:1‑12 – Mr 6:14‑29
1En aquel tiempo Herodes, el tetrarca, se enteró de lo que decían de Jesús, 2y comentó a sus sirvientes: «¡Ese es Juan el Bautista; ha resucitado! Por eso tiene poder para realizar milagros».
3En efecto, Herodes había arrestado a Juan. Lo había encadenado y metido en la cárcel por causa de Herodías, esposa de su hermano Felipe. 4Es que Juan había estado diciéndole: «No te es lícito tenerla por mujer». 5Herodes quería matarlo, pero le tenía miedo a la gente, porque consideraban a Juan como un profeta.
6En el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó delante de todos; y tanto agradó esto a Herodes 7que le prometió bajo juramento darle cualquier cosa que pidiera. 8Instigada por su madre, le pidió: «Dame en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
9El rey se entristeció; sin embargo, a causa de sus juramentos y en atención a los invitados, ordenó que le dieran lo que pedía 10y mandó decapitar a Juan en la cárcel. 11Llevaron la cabeza en una bandeja y se la dieron a la muchacha, quien se la entregó a su madre. 12Luego llegaron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo y le dieron sepultura. Después fueron y avisaron a Jesús.
Jesús alimenta a los cinco mil
14:13‑21 – Mr 6:32‑44; Lc 9:10‑17; Jn 6:1‑13
13Cuando Jesús recibió la noticia, se retiró él solo en una barca a un lugar solitario. Las multitudes se enteraron y lo siguieron a pie desde los poblados. 14Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasión de ellos y sanó a los que estaban enfermos.
15Al atardecer se le acercaron sus discípulos y le dijeron:
―Este es un lugar apartado y ya se hace tarde. Despide a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren algo de comer.
16 ―No tienen que irse —contestó Jesús—. Denles ustedes mismos de comer.
17Ellos objetaron:
―No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados.
18 ―Tráiganmelos acá —les dijo Jesús.
19Y mandó a la gente que se sentara sobre la hierba. Tomó los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, los bendijo. Luego partió los panes y se los dio a los discípulos, quienes los repartieron a la gente. 20Todos comieron hasta quedar satisfechos, y los discípulos recogieron doce canastas llenas de pedazos que sobraron. 21Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.
Jesús camina sobre el agua
14:22‑33 – Mr 6:45‑51; Jn 6:15‑21
14:34‑36 – Mr 6:53‑56
22Enseguida Jesús hizo que los discípulos subieran a la barca y se le adelantaran al otro lado, mientras él despedía a la multitud. 23Después de despedir a la gente, subió a la montaña para orar a solas. Al anochecer, estaba allí él solo, 24y la barca ya estaba bastante lejos#14:24 bastante lejos. Lit. a muchos estadios. de la tierra, zarandeada por las olas, porque el viento le era contrario.
25En la madrugada,#14:25 la madrugada. Lit. la cuarta vigilia de la noche. Jesús se acercó a ellos caminando sobre el lago. 26Cuando los discípulos lo vieron caminando sobre el agua, quedaron aterrados.
―¡Es un fantasma! —dijeron.
Y llenos de miedo comenzaron a gritar. 27Pero Jesús les dijo enseguida:
―¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo.
28―Señor, si eres tú —respondió Pedro—, mándame que vaya a ti sobre el agua.
29 ―Ven —dijo Jesús.
Pedro bajó de la barca y caminó sobre el agua en dirección a Jesús. 30Pero, al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó:
―¡Señor, sálvame!
31Enseguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió:
―¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
32Cuando subieron a la barca, el viento se calmó. 33Los que estaban en la barca lo adoraron diciendo:
―Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios.
34Después de cruzar el lago, desembarcaron en Genesaret. 35Los habitantes de aquel lugar reconocieron a Jesús y divulgaron la noticia por todos los alrededores. Le llevaban todos los enfermos, 36le suplicaban que les permitiera tocar siquiera el borde de su manto y quienes lo tocaban quedaban sanos.
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La decapitación de Juan el Bautista
14:1‑12 – Mr 6:14‑29
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3En efecto, Herodes había arrestado a Juan. Lo había encadenado y metido en la cárcel por causa de Herodías, esposa de su hermano Felipe. 4Es que Juan había estado diciéndole: «No te es lícito tenerla por mujer». 5Herodes quería matarlo, pero le tenía miedo a la gente, porque consideraban a Juan como un profeta.
6En el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó delante de todos; y tanto agradó esto a Herodes 7que le prometió bajo juramento darle cualquier cosa que pidiera. 8Instigada por su madre, le pidió: «Dame en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
9El rey se entristeció; sin embargo, a causa de sus juramentos y en atención a los invitados, ordenó que le dieran lo que pedía 10y mandó decapitar a Juan en la cárcel. 11Llevaron la cabeza en una bandeja y se la dieron a la muchacha, quien se la entregó a su madre. 12Luego llegaron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo y le dieron sepultura. Después fueron y avisaron a Jesús.
Jesús alimenta a los cinco mil
14:13‑21 – Mr 6:32‑44; Lc 9:10‑17; Jn 6:1‑13
13Cuando Jesús recibió la noticia, se retiró él solo en una barca a un lugar solitario. Las multitudes se enteraron y lo siguieron a pie desde los poblados. 14Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasión de ellos y sanó a los que estaban enfermos.
15Al atardecer se le acercaron sus discípulos y le dijeron:
―Este es un lugar apartado y ya se hace tarde. Despide a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren algo de comer.
16 ―No tienen que irse —contestó Jesús—. Denles ustedes mismos de comer.
17Ellos objetaron:
―No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados.
18 ―Tráiganmelos acá —les dijo Jesús.
19Y mandó a la gente que se sentara sobre la hierba. Tomó los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, los bendijo. Luego partió los panes y se los dio a los discípulos, quienes los repartieron a la gente. 20Todos comieron hasta quedar satisfechos, y los discípulos recogieron doce canastas llenas de pedazos que sobraron. 21Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.
Jesús camina sobre el agua
14:22‑33 – Mr 6:45‑51; Jn 6:15‑21
14:34‑36 – Mr 6:53‑56
22Enseguida Jesús hizo que los discípulos subieran a la barca y se le adelantaran al otro lado, mientras él despedía a la multitud. 23Después de despedir a la gente, subió a la montaña para orar a solas. Al anochecer, estaba allí él solo, 24y la barca ya estaba bastante lejos#14:24 bastante lejos. Lit. a muchos estadios. de la tierra, zarandeada por las olas, porque el viento le era contrario.
25En la madrugada,#14:25 la madrugada. Lit. la cuarta vigilia de la noche. Jesús se acercó a ellos caminando sobre el lago. 26Cuando los discípulos lo vieron caminando sobre el agua, quedaron aterrados.
―¡Es un fantasma! —dijeron.
Y llenos de miedo comenzaron a gritar. 27Pero Jesús les dijo enseguida:
―¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo.
28―Señor, si eres tú —respondió Pedro—, mándame que vaya a ti sobre el agua.
29 ―Ven —dijo Jesús.
Pedro bajó de la barca y caminó sobre el agua en dirección a Jesús. 30Pero, al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó:
―¡Señor, sálvame!
31Enseguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió:
―¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
32Cuando subieron a la barca, el viento se calmó. 33Los que estaban en la barca lo adoraron diciendo:
―Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios.
34Después de cruzar el lago, desembarcaron en Genesaret. 35Los habitantes de aquel lugar reconocieron a Jesús y divulgaron la noticia por todos los alrededores. Le llevaban todos los enfermos, 36le suplicaban que les permitiera tocar siquiera el borde de su manto y quienes lo tocaban quedaban sanos.
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