COG7/McAllen

Dios de Gracia: Unidos en Comunión
Sábado, Agosto 05, 2017
Locations & Times
Iglesia de Dios (Septimo Dia)/McAllen
521 S 21st St, McAllen, TX 78501, USA
Saturday 10:00 AM
Queremos que se sienta bienvenido tal como es. Solo le pedimos que venga con el deseo de ser transformado por el amor de Jesús.
Propósito: explorar el significado del término Unidos en Comunión tal como se usa en la declaración de la visión de la Conferencia General.
Introducción:
Nuestra mayor necesidad humana es la comunidad, un lugar para pertenecer y conectarse profundamente con otros. Esta necesidad se acentúa con el incremento del aislamiento y la soledad que marca al mundo del siglo 21, pese a los avances en tecnología y redes sociales dirigidas a acercarnos unos con otros. Qué irónico que nunca antes habíamos estado mejor conectados como hoy, sin embargo, nunca antes más solitarios. A esto se le ha llamado “una soledad concurrida.”
Nuestra mayor necesidad humana es la comunidad, un lugar para pertenecer y conectarse profundamente con otros. Esta necesidad se acentúa con el incremento del aislamiento y la soledad que marca al mundo del siglo 21, pese a los avances en tecnología y redes sociales dirigidas a acercarnos unos con otros. Qué irónico que nunca antes habíamos estado mejor conectados como hoy, sin embargo, nunca antes más solitarios. A esto se le ha llamado “una soledad concurrida.”

Abundan intentos seculares para abordar esta necesidad, creando más redes, más enlaces para pasar el tiempo, mas formas de amortiguar el dolor — pero con pocos resultados significativos. La necesidad más grande de la humanidad sólo puede satisfacerse mediante quien nos creó en primer lugar, Dios.
Esto estuvo en el corazón de Dios en la creación. Puesto sucintamente, fuimos creados para relacionarnos. “No es bueno que el hombre esté solo,” declaró Dios, así que creó una esposa para Adán (Génesis 2:18). Dios estuvo presente para convivir y tener comunión con ellos, y a la vez en su relación del uno con el otro estuvo libre de pretensión y sospecha. Ellos vivían juntos sin vigilancia y sin vergüenza.
Sin embargo, trágicamente y mediante el engaño de Satanás, esas relaciones fueron destrozadas. Adán y Eva ya no se sintieron confortables de vivir al descubierto delante de Dios, así que se cubrieron a sí mismos y se escondieron de Él, y en un sentido real, el uno de con el otro. Sin embargo, Dios nunca desistió de la idea de comunión. A través del tiempo él ha bendecido el matrimonio y el hogar, ha establecido gobiernos para ordenar las relaciones humanas y establecer “solitarios en familia” (Salmo 68:6).
Esto estuvo en el corazón de Dios en la creación. Puesto sucintamente, fuimos creados para relacionarnos. “No es bueno que el hombre esté solo,” declaró Dios, así que creó una esposa para Adán (Génesis 2:18). Dios estuvo presente para convivir y tener comunión con ellos, y a la vez en su relación del uno con el otro estuvo libre de pretensión y sospecha. Ellos vivían juntos sin vigilancia y sin vergüenza.
Sin embargo, trágicamente y mediante el engaño de Satanás, esas relaciones fueron destrozadas. Adán y Eva ya no se sintieron confortables de vivir al descubierto delante de Dios, así que se cubrieron a sí mismos y se escondieron de Él, y en un sentido real, el uno de con el otro. Sin embargo, Dios nunca desistió de la idea de comunión. A través del tiempo él ha bendecido el matrimonio y el hogar, ha establecido gobiernos para ordenar las relaciones humanas y establecer “solitarios en familia” (Salmo 68:6).

Por otra parte, Dios intercaló las relaciones en el plan de redención. En Jesús nos volvemos familia. Tras la profesión de fe en Él, somos bautizados en Su cuerpo por medio del Espíritu (1 Corintios 12:13). Lucas reportó las actividades de la iglesia primitiva diciendo que los discípulos “Perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión” (Hechos 2:42). Note la palabra comunión, traducida de la palabra Koinonia en griego, la cual denota comunión y profunda interdependencia.
Los creyentes, por lo tanto, están unidos en la comunión del evangelio (Filipenses 1:5), en la comunión del Espíritu (2:1), y en la comunión de Cristo (1 Corintios 1:9). Estos no son diferentes tipos de comunión — sino sólo diferentes dimensiones de los vínculos que nos unen en amor. Aquí es donde los asuntos de membrecía de la iglesia, sumisión mutua, responsabilidad y respeto por las autoridades espirituales, entran en consideración. Aquí es donde desaprendemos hábitos egoístas, practicamos la humildad, servimos uno a otro, y nos conectamos profundamente.
La pregunta “¿necesita alguien ser miembro de una iglesia para ser Cristiano?” expone un serio malentendido de la importancia de la comunión en la economía del reino. Ser cristiano es ser un miembro del cuerpo de Cristo, el cual encuentra una expresión tangible en una asamblea local de creyentes. El argumento para ser miembro de la “iglesia invisible,” en contraposición a una visible, no reconoce que el propósito de la iglesia visible es hacer lo invisible visible a un mundo que observa. Hacemos esto al manifestar la vida de Cristo mediante la unidad. Jesús lo dijo mejor: “Para que todos sean uno; como Tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que Tú me enviaste” (Juan 17:21). En esa unidad, nuestra necesidad de relación se cumple de la manera más maravillosa.
Los creyentes, por lo tanto, están unidos en la comunión del evangelio (Filipenses 1:5), en la comunión del Espíritu (2:1), y en la comunión de Cristo (1 Corintios 1:9). Estos no son diferentes tipos de comunión — sino sólo diferentes dimensiones de los vínculos que nos unen en amor. Aquí es donde los asuntos de membrecía de la iglesia, sumisión mutua, responsabilidad y respeto por las autoridades espirituales, entran en consideración. Aquí es donde desaprendemos hábitos egoístas, practicamos la humildad, servimos uno a otro, y nos conectamos profundamente.
La pregunta “¿necesita alguien ser miembro de una iglesia para ser Cristiano?” expone un serio malentendido de la importancia de la comunión en la economía del reino. Ser cristiano es ser un miembro del cuerpo de Cristo, el cual encuentra una expresión tangible en una asamblea local de creyentes. El argumento para ser miembro de la “iglesia invisible,” en contraposición a una visible, no reconoce que el propósito de la iglesia visible es hacer lo invisible visible a un mundo que observa. Hacemos esto al manifestar la vida de Cristo mediante la unidad. Jesús lo dijo mejor: “Para que todos sean uno; como Tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que Tú me enviaste” (Juan 17:21). En esa unidad, nuestra necesidad de relación se cumple de la manera más maravillosa.

Para Comenzar: ¿Está usted de acuerdo en que la necesidad de comunidad es la mayor necesidad humana? ¿Existe alguna evidencia para apoyar esta afirmación? ¿Es cierto que fuimos creados para relacionarnos?
Preguntas Para Estudio y Discusión
1. ¿Qué quiere decir Pablo con “comunión en el Espíritu” en Filipenses 2:1?
1. ¿Qué quiere decir Pablo con “comunión en el Espíritu” en Filipenses 2:1?
2. ¿Cuán importantes son la unidad y la comunión en las Escrituras del Nuevo Testamento? Juan 17:20-23; Hechos 2:42; Efesios 4:1-6, 13.
3. Somos hechos uno por medio del Espíritu, pero ¿cuál debería ser nuestro papel respecto a la unidad del cuerpo? Efesios 4:1-3. ¿Cuál es la relación entre nuestra unidad y nuestro testimonio? Juan 17:21.
4. ¿Qué dice 1 Juan 1:7 acerca de la naturaleza de nuestra comunión? ¿Qué significa “luz” en el contexto de este verso, y qué papel desempeña en la comunión autentica? Reflexione en la correlación entre Adán y Eva cubriéndose a sí mismos y escondiéndose, y cómo los cristianos, consciente o inconscientemente buscan protegerse a sí mismos de los demás.
Conclusión:
Como creyentes en Cristo, estamos unidos en hermandad — aun cuando no actuamos de esa manera. Estamos unidos en el vínculo del amor. ¡Actuemos como tal!
Como creyentes en Cristo, estamos unidos en hermandad — aun cuando no actuamos de esa manera. Estamos unidos en el vínculo del amor. ¡Actuemos como tal!
Aplique Esta Semana
Memorice Filipenses 2:1, 2.
Reflexione en el concepto que usted tiene de comunión, y el papel de la iglesia en las vidas de los cristianos. ¿Es éste igual, o difiere del enfoque expresado en la Introducción de la lección? ¿Es su iglesia un lugar seguro para conectarse y encontrar comunidad? Hable con el Señor al respecto.
Memorice Filipenses 2:1, 2.
Reflexione en el concepto que usted tiene de comunión, y el papel de la iglesia en las vidas de los cristianos. ¿Es éste igual, o difiere del enfoque expresado en la Introducción de la lección? ¿Es su iglesia un lugar seguro para conectarse y encontrar comunidad? Hable con el Señor al respecto.