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FEJUBAMI

"Descanso en el día de reposo"
Serie "Descanso" Final de la serie
Locations & Times
Reflexiones virtuales
La Mira - Lázaro Cárdenas, Vista Hermosa, La Mira, Mich., México
Sunday 11:00 AM

Para muchos cristianos podría ser suficiente estudiar la palabra y orar para hallar descanso. Sin embargo, algo que solemos pasar por alto o que quizá no comprendemos es que también debemos encontrar descanso en el día de reposo.
Éxodo 20:9-11 “Trabaja seis días, y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al Señor tu Dios. No hagas en ese día ningún trabajo, ni tampoco tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni tampoco los extranjeros que vivan en tus ciudades. Acuérdate de que en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día. Por eso el Señor bendijo y consagró el día de reposo.”
En muchas ocasiones, a este mandamiento no se le da tanta importancia e incluso para algunas personas es obsoleto, si esto fuera cierto implicaría que los demás mandamientos también lo son. No obstante, cuando Jesús vino a cumplir la ley, también resignificó algunas de estas ordenanzas para comprender la profundidad de cada una de ellas. Por lo cual, es importante que dicho mandamiento también sea cumplido.
El mandamiento acerca del día de reposo, nos recuerda que la vida no consiste sólo en trabajar. Antes de que Dios diera la ley a Moisés, la gente vivía sólo para el trabajo, de modo que podían llegar a parecer mulas de carga.
Y quizá estos tiempos no son muy distintos a los de Moisés, ya que el trabajo no ha perdido valor terrenal por la vida tan acelerada y demandante en la que estamos viviendo. Posiblemente, la diferencia es que antes la mayoría de los trabajos (especialmente la esclavitud) eran por obligación de líderes y ahora es decisión propia. De este modo, este mandamiento cambia al insistir en que debemos descansar uno de los siete días.
El mandamiento nos recuerda que estamos predestinados a ser libres. Quienes eligen trabajar los siete días (salvo las personas que lo hacen para sobrevivir Mateo 12:3-7) son esclavos del trabajo, o quizá hasta del dinero; esclavos a final de cuentas. Sin embargo, Dios no quiere de nosotros esclavitud, pues Él ya nos rescató de ésta. Somos libres en Él.
Está demostrado que tener un día de descanso ayuda a fortalecer lazos familiares y de amistad, pero más importante aún también nos acerca a Dios. La fe en Dios acerca a las personas al día de descanso, pero también, el día de descanso acerca a las personas a Dios. Siempre que se observa el día de reposo, se afirma que hay un Creador, que el mundo no existe porque sí y que la vida tiene un sentido.
Por lo tanto, el no trabajar el día de reposo pero estar todo éste acostado haciendo ocio, no es lo que Dios quiere, no es el propósito y por lo tanto, no estamos descansando realmente. El día de reposo es para orar, para aplicar lo que has estudiado, para escuchar su palabra, compartirla, ayudar al prójimo y es entonces que encontraremos descanso.
En este último punto parecería que se intenta descansar de Dios, lo cual es imposible, de hecho, es tan ilógico como decir que debemos descansar del descanso mismo.
Por lo tanto, el leer su palabra, orar y guardar el día de reposo nos da un alivio aún mayor que cuando estamos fatigados del trabajo y nos vamos a dormir. Es algo más placentero y gozoso al alma que cuando estamos hambreados y comemos alimento sólido.
Así pues, descansamos entregándole todo a Dios, no a ninguna cosa humana que nos agobie o fatigue.
Autora: Betsy Fernanda Espinoza Guerrero (2020) PIB Zamora
Editora: Hernández I.
Éxodo 20:9-11 “Trabaja seis días, y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al Señor tu Dios. No hagas en ese día ningún trabajo, ni tampoco tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni tampoco los extranjeros que vivan en tus ciudades. Acuérdate de que en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día. Por eso el Señor bendijo y consagró el día de reposo.”
En muchas ocasiones, a este mandamiento no se le da tanta importancia e incluso para algunas personas es obsoleto, si esto fuera cierto implicaría que los demás mandamientos también lo son. No obstante, cuando Jesús vino a cumplir la ley, también resignificó algunas de estas ordenanzas para comprender la profundidad de cada una de ellas. Por lo cual, es importante que dicho mandamiento también sea cumplido.
El mandamiento acerca del día de reposo, nos recuerda que la vida no consiste sólo en trabajar. Antes de que Dios diera la ley a Moisés, la gente vivía sólo para el trabajo, de modo que podían llegar a parecer mulas de carga.
Y quizá estos tiempos no son muy distintos a los de Moisés, ya que el trabajo no ha perdido valor terrenal por la vida tan acelerada y demandante en la que estamos viviendo. Posiblemente, la diferencia es que antes la mayoría de los trabajos (especialmente la esclavitud) eran por obligación de líderes y ahora es decisión propia. De este modo, este mandamiento cambia al insistir en que debemos descansar uno de los siete días.
El mandamiento nos recuerda que estamos predestinados a ser libres. Quienes eligen trabajar los siete días (salvo las personas que lo hacen para sobrevivir Mateo 12:3-7) son esclavos del trabajo, o quizá hasta del dinero; esclavos a final de cuentas. Sin embargo, Dios no quiere de nosotros esclavitud, pues Él ya nos rescató de ésta. Somos libres en Él.
Está demostrado que tener un día de descanso ayuda a fortalecer lazos familiares y de amistad, pero más importante aún también nos acerca a Dios. La fe en Dios acerca a las personas al día de descanso, pero también, el día de descanso acerca a las personas a Dios. Siempre que se observa el día de reposo, se afirma que hay un Creador, que el mundo no existe porque sí y que la vida tiene un sentido.
Por lo tanto, el no trabajar el día de reposo pero estar todo éste acostado haciendo ocio, no es lo que Dios quiere, no es el propósito y por lo tanto, no estamos descansando realmente. El día de reposo es para orar, para aplicar lo que has estudiado, para escuchar su palabra, compartirla, ayudar al prójimo y es entonces que encontraremos descanso.
En este último punto parecería que se intenta descansar de Dios, lo cual es imposible, de hecho, es tan ilógico como decir que debemos descansar del descanso mismo.
Por lo tanto, el leer su palabra, orar y guardar el día de reposo nos da un alivio aún mayor que cuando estamos fatigados del trabajo y nos vamos a dormir. Es algo más placentero y gozoso al alma que cuando estamos hambreados y comemos alimento sólido.
Así pues, descansamos entregándole todo a Dios, no a ninguna cosa humana que nos agobie o fatigue.
Autora: Betsy Fernanda Espinoza Guerrero (2020) PIB Zamora
Editora: Hernández I.