Quiero Paz con Dios

Devocionales

 


Necesitamos paz


Todos tenemos una necesidad o hambre: por adentro, todos queremos estar en paz con Dios.  Quizás no lo decimos así, pero esta es una necesidad que Dios ha puesto en cada persona.


No necesitamos más religión, ir a más servicios, ser más religiosos, vestirnos diferentemente o hablar raro. La necesidad que tenemos es mucho más profunda que esto. Dios ha puesto en nosotros el deseo de estar en paz con Él.


Vemos la evidencia de esta necesidad que Dios ha puesto en nosotros por cómo vivimos.  Vivimos como si tuviéramos un hoyo o un espacio por adentro que intentamos llenar con una variedad de sustancias y actividades: drogas y alcohol, hacer más compras y ganar más dinero, relaciones íntimas y amistades, deportes y fiestas, juegos y juguetes. A final de cuentas, lo que descubrimos es que ninguna de estas actividades nos puede llenar y completar de verdad. Sólo estamos completos cuando llenamos éste vacío con Dios, cuando logramos entrar en paz con Dios.  Sólo paz con Dios trae paz a la vida.


Pero, ¿Por qué no tenemos paz con Dios?


Idea grande #1: Necesitamos paz con Dios porque estamos lejos de Dios


La Biblia habla repetidamente del abismo que existe entre las personas y Dios.


 ¿Por qué crees que existe esta separación entre nosotros y Dios? Es debido a que nuestro pecado nos separa de Dios; es una barrera entre nosotros y Él. 


¿Por qué nos separa nuestro pecado de Dios? El pecado es desobedecer a Dios; es hacer algo que Dios ha prohibido (por ejemplo robar, mentir, codiciar, envidiar, explotar en enojo, fornicar, hablar mal de otros y muchas cosas más), y también es no hacer algo que Él ha ordenado que hagamos (por ejemplo amar a los demás, perdonar a los que nos ofenden, ayudar a personas que tienen necesidad y buscar estar más cerca de Él, etc). 


Todos desobedecemos a Dios, porque todos nos hemos rebelado contra Dios. Él nos hizo para estar en comunión con él, pero desde Adán y Eva, todos hemos preferido ser nuestro propio jefe. Por lo tanto, rechazamos la soberanía de Dios, tomamos nuestras propias decisiones y desobedecemos a nuestro Creador.


Nuestra rebeldía nos separa de Dios. Nuestra relación con Dios es como si nosotros estuviéramos a un lado de un gran abismo y Dios estuviera al otro lado.  Lo que nos separa de Dios es nuestro pecado, o desobediencia. Sentimos la necesidad de paz con Dios porque hay un gran espacio entre nosotros y Dios.


Nuestro pecado no solo nos separa de Dios, a final de cuentas nos lleva a una eternidad lejos de Dios.  Dios ha prometido castigar fuertemente a nuestra rebeldía por toda la eternidad. Nos separa de Él en esta vida, y nos destina a recibir su ira en la eternidad. 


Por eso sentimos tan gran necesidad de estar en paz con Dios.