Quiero Paz con Dios

Devocionales

 


El puente a la paz


Todos tenemos un problema común: desobedecemos a Dios y merecemos su castigo eterno.  Es por esta razón que no podemos estar en paz con Dios.  Para entrar en paz con Dios, tenemos que resolver el problema de nuestra desobediencia y del castigo que nos espera.


Si queremos tener paz con Dios, alguién tendría que pagar el precio de nuestro pecado y literalmente llevarnos a Dios.


Idea grande #2: Jesús es el puente a Dios


Jesús, el Hijo de Dios, es el puente a Dios, porque Él vino a este mundo en forma de hombre, vivió una vida perfecta y murió una muerte violenta en una cruz.  Después de morir, resucitó de la muerte y ahora vive otra vez al lado de su Padre, Dios. Por vivir una vida perfecta, no tuvo que pagar el precio de su propio pecado, porque no tenía pecado. Por lo tanto, cuando murió pudo pagar con su muerte el precio del castigo del pecado de todas las personas en el mundo.  Sufrió por el pecado, pero no el suyo, sino el nuestro. Cuando Jesús resucitó, quebró el poder de la muerte, y ahora todos sus seguidores tienen la promesa segura de ser resucitados el día que Cristo regresa al final del mundo.


Como un puente sobre un abismo inmenso, Jesús llega a ser nuestro puente a Dios. Él es el único camino a Dios, porque solo por Él podemos escapar el castigo de nuestro pecado, dejar atrás la separación entre nosotros y Dios y verdaderamente tener paz con Dios.


Ahora, Jesús nos ofrece perdón completo por todos nuestros pecados.  Él perdona los pecados que hemos cometido en el pasado, y los pecados que cometeremos en el futuro. Por lo tanto, tu y yo sí podemos estar en paz con Dios.  A pesar de que hemos desobedecido a Dios en el pasado y desobedeceremos a Dios después, podemos estar en paz con Dios porque Jesús ofrece el perdón por todos nuestros pecados. Esta paz con Dios que Jesús ofrece nos puede llevar de donde estamos — lejos de Dios —, a ser perdonados y unidos con Dios el Padre.


No obstante, tenemos que cruzar el puente. Aunque Jesús es el puente entre nosotros y Dios, no significa que automáticamente estamos en paz con Dios. Para no estar separados, tenemos que cruzar el puente. Lo hacemos por tomar una decisión. En el próximo estudio, veremos qué significa tomar la decisión de cruzar el puente y entrar en paz con Dios.