La vida de Abraham

Dia 2 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Melquisedec: El primer diezmo


Cuando Abram y Lot entran en la tierra que Dios prometió, su prosperidad se vuelve tan grande que prácticamente las dos familias no pueden vivir en la misma zona. Lot decide establecerse cerca de la ciudad de Sodoma. Poco después, Sodoma es invadida y Lot es llevado en cautiverio, así como su familia y otras personas. 


Abram moviliza a sus sirvientes y rescata a Lot, a su familia y a los otros cautivos, junto con el botín que los asaltantes habían robado de Sodoma y sus cuatro ciudades aliadas.


En su camino de regreso a casa como un héroe próspero y conquistador, Abram es recibido por dos líderes. El primer líder es uno de los personajes más misteriosos de la Escritura: Melquisedec, quien es un rey, así como un sacerdote. Él recibe a un Abram conquistador con un regalo de pan y vino. Melquisedec reina sobre la ciudad de Salem, lo que significa paz, la ciudad se conoce más tarde como Jerusalén. Melquisedec aquí representa una imagen de Jesucristo, el Príncipe de paz que vendrá y el verdadero Sumo Sacerdote, que dio a la humanidad el obsequio de su cuerpo como pan y su sangre como vino.


Abram le da a Melquisedec, el sacerdote de Dios, una décima parte de todo lo que recuperó de la incursión. El libro de Hebreos nos dice que era un diezmo (Hebreos 7:1–10). El presente de Abram a Melquisedec es la primer mención del diezmo en las Escrituras. 


El segundo líder, el Rey de Sodoma, tiene un enfoque diferente. Él empieza a negociar para recuperar solo a la gente y le dice a Abram que se quede con la mercancía. Abram responde y le declara que no planea guardar una sola cosa para sí mismo. No quiere que el Rey de Sodoma tenga ninguna demanda sobre él. Su integridad y libertad son de mayor importancia.


Abram está en lo alto de una montaña. Ha tenido una gran victoria y, con esa victoria, una gran riqueza material. Pero no se aferra a ella. 


A menudo nos enfrentamos a una elección similar. ¿Usaremos nuestra riqueza, oportunidades, relaciones y compromisos de una manera que agrade al Señor, o nos inclinaremos ante el ídolo hueco de más? ¿Le daremos el diezmo a Dios o nos aferraremos a nuestras posesiones?  


¿Rendiremos homenaje a Melquisedec o al Rey de Sodoma?