La vida de Abraham

Dia 4 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Fe 


Hasta este punto, el Señor le ha dicho a Abram que concebirá un hijo, pero han pasado muchos años sin que nazca un niño. Esto lleva a Abram y a su esposa Sarai a tratar de llevar a cabo un concepto muy humano: ayudarle a Dios. Dado que Sarai es grande de edad, y han pasado ya sus años fértiles, encuentran la manera de que Abram conciba un hijo. En conformidad con la costumbre del día, Sarai ofrece a su criada egipcia, Agar, para ser madre biológica del hijo de Abram. Hasta este punto, Dios sólo había prometido que Abram sería padre de un hijo, no que sería padre de un hijo de Sarai. Pensaron que esto daría cumplimiento a la promesa de Dios.


La Biblia no los critica por tomar esta acción. Dios bendice a Agar, así como a su hijo Ismael, pero él tiene algo distinto diseñado para Abram. Dios más tarde revela que el hijo de la promesa no será el hijo de Agar, sino que vendrá de Sarai. 


Dios le dio a la humanidad la capacidad de elegir. Esta es la manera en que más somos como él. Dios nos alienta a tomar medidas, pero a veces nuestras acciones son muy inferiores a lo que él tiene en mente. Sus caminos son más altos.


Una vez que Sarai pasó la edad fértil, no era irrazonable que siguieran la costumbre del día de permitir a Abram un medio para tener un hijo. Podría haber sido algo así como la adopción hoy en día. Dios da a Abram y Sarai un mayor aliento, algo más allá de la comprensión humana, un niño milagroso será el heredero de su promesa. 


En todo su peregrinaje, Dios está guiando, enseñando y empoderando a Abram para tomar decisiones mientras sostiene el futuro completamente en sus manos. Esto también es un milagro. El milagro de un Dios soberano y amoroso que nos alienta a elegir su voluntad, y luego nos bendice más allá de lo que podemos imaginar sólo por caminar con fe.


La historia de Abraham debería ser un estímulo increíble para nosotros. Él fue un hombre ordinario que tomó decisiones que podríamos desaprobar. Pero Abram no estaba leyendo un guión. Estaba viviendo una hermosa historia de fe y redención, y al parecer, Dios lo bendijo sólo por confiar en él. 


Al tratar de gestionar nuestras acciones y determinaciones, podemos apoyarnos en el carácter de un amoroso Padre celestial que redime nuestras decisiones y que desea que aprendamos y crezcamos en fe.