Mostrando empatía

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Devocionales

La empatía se ensucia



La empatía es difícil. Hace falta un esfuerzo planificado para que nos convirtamos realmente en personas empáticas. Claro, algunos de nosotros estamos programados de esta manera, pero muchos de nosotros no lo estamos. Decimos cosas como, "simplemente no tengo empatía por la gente" o"no sé por lo que está pasando así que no puedo ayudar". Pensamos que es algo en lo que nunca creceremos. Pero, sí podemos. Aunque no entendamos su situación exacta, la empatía busca llegar a su nivel para comprender su punto de vista. Podemos crecer y volvernos empáticos cuando lo elegimos.



Cuando actuamos y vivimos con empatía, básicamente estamos asumiendo la carga de otra persona y haciéndola parcialmente nuestra. Eso puede causarnos malestar en casi todos los ámbitos—emocional, físico, financiero, por nombrar algunos. Y suele ser una razón por la que la gente no quiere meterse en la maleza de la vida de alguien. Como dijimos en el día 1, sentir compasión y simpatía es genial, pero es sólo lo que sentimos. Cuando actuamos en base a esos sentimientos, es cuando la empatía se muestra en nuestras vidas y ayuda a los demás.



Para ayudarnos a comprender plenamente el impacto de la empatía y cómo podemos crecer en esta área, he aquí algunos ejemplos de las diferencias entre sentir simpatía y actuar con empatía:



Simpatía se siente mal por el amigo que ha perdido a su cónyuge.

La empatía va a visitarlos y se sumerge en la fealdad del duelo.



Simpatía se compadece de la persona que ha sido despedida de un trabajo.

Empatía queda con esta persona para comer y le ayuda a encontrar un nuevo trabajo.



Simpatía siente pena por el adicto que sigue fracasando en su intento de mantenerse sobrio.

Empatía establece un plan para ayudar y proporcionar libertad y responsabilidad en la vida de esta persona.



Seamos sinceros. Vivir donde empleamos la empatía es incómodo y muchas veces es por lo que no queremos hacerlo. A veces hemos pasado por nuestras propias luchas en las que el dolor era intenso, y lo último que queremos hacer es destaparlo para poder sentir por otra persona. También pensamos que porque nuestra experiencia no es exactamente igual a la suya, no podemos ayudar. Nuestras experiencias no tienen que ser iguales. Sólo tenemos que estar dispuestos a ayudar a alguien a atravesar el pozo en el que se encuentra. La empatía toma la decisión de lanzarse de cabeza a ese pozo y no molestarse por los inconvenientes o el desorden.