El poder de nuestras palabras

Devocionales

No debemos tener un doble discurso. 

 

Muchas veces los cristianos somos juzgados porque tenemos doble discurso, bendecimos en la calle pero maldecimos en la casa; somos luz en una parte y oscuridad en otra; la constancia debe ser nuestra meta y comportarnos como es digno de los hijos de Dios, hablando en todo momento con sabiduría, amor, bondad y misericordia; entendiendo que todos somos imperfectos y que podemos fallar; debemos cuidar que de nuestra boca no salga bendición y maldición porque la luz y la oscuridad no tienen comunión (2 Corintios 6:14) por lo tanto debemos cuidar en todo tiempo que sea luz lo que emane de nuestro interior a través de nuestra boca.
Sé que es difícil muchas veces callar, pero tenemos el mejor ejemplo en Jesucristo quien cuando fue llevado en el Calvario hacia la peor de las muertes prefirió callar y fue llevado al matadero como una oveja (Isaías 53:7), aun cuando estaba en agonía y dolor abrió su boca solo para pedir misericordia para aquellos quienes le lastimaron (Lucas 23:34), esta debe ser nuestra meta, que en todo momento obedezcamos la Palabra que nos dice que debemos bendecir y no maldecir (Romanos 12:14-21); es por todo esto que somos deudores y debemos ser benignos con los demás y desear de todo corazón que el Señor les bendiga y guarde siempre.
Te invito a que la siguiente oración la hagamos de corazón: amado Padre, sabemos que muchas veces te hemos fallado porque hemos dicho palabras ofensivas a los demás, perdónanos porque somos imperfectos y por eso te pedimos que nos ayudes a refrenar nuestra lengua cuando vaya a hablar palabras que no te agraden, que podamos bendecir a quienes nos maldicen; amado Señor, en este momento bendigo a quienes me han hecho daño y te pido una cobertura especial sobre sus vidas; que les alientes a cada momento y que siempre sean ellos bendecidos más que yo, en el nombre de Jesucristo, amén.