El poder de nuestras palabras

Devocionales

No debemos hablar corrupción. 

 Hay palabras que hieren más que los golpes, sé que es así porque muchas veces he dicho algunas de ellas, incluso en son de broma muchas veces participamos de la corrupción por medio de nuestra boca y terminamos lastimando a los demás o a nosotros mismos; es importante recapacitar cada día como es nuestro vocabulario, debemos analizar constantemente si nuestras palabras son dignas de un hijo o una hija de Dios y si ellas son de edificación o son para destrucción.
Sucede muy a menudo que cuando estamos en compañía de nuestros amigos damos rienda suelta a nuestra lengua y terminamos diciendo cosas de las cuales luego nos arrepentimos; si somos humildes y sinceros con nosotros mismos y pedimos al Espíritu Santo que nos ayude en nuestra manera de hablar vamos a ver un cambio paulatino en nuestro ser; dejamos de decir palabras que en otro tiempo considerábamos normales, incluso cuando las escuchamos vamos a sentir desagrado porque ya ellas no son parte de nuestro lenguaje, sé que esto muchas personas lo critican como que somos santurrones, sin embargo, debemos verlo como una forma de demostrar respeto a los demás y principalmente a Dios, recordemos que se nos demanda que todo lo que hagamos, ya sea de palabra o de hecho, lo hagamos como para el Señor (Colosenses 3:17); si tenemos presente siempre que Dios está con nosotros a través de su Santo Espíritu, entonces vamos a cuidar lo que hablemos.
Oremos: amado Padre, gracias porque siempre estás conmigo en todo momento y lugar, amado Espíritu Santo, en este momento queremos pedirte que nos ayudes a controlar nuestras palabras, que ellas sean de edificación para nosotros y para quienes nos rodean, ayúdanos a no ser partícipes de conversaciones que te sean desagradables para así agradar al Padre, en el nombre de Jesucristo te lo pedimos, amén.