Marcos 1
1
Juan el Bautista
1Esta es la historia de cómo comenzó a anunciarse la buena noticia acerca de Jesús, que es el Hijo de Dios y el Mesías. 2Todo empezó como está escrito en el libro del profeta Isaías:
Yo envío a mi mensajero delante de ti,
para que te prepare el camino.
3Alguien grita en el desierto:
«¡Preparad el camino al Señor!
¡Abridle un sendero llano!».
4-8Por aquellos días, Juan el Bautista se presentó en el desierto. Se vestía con ropa hecha de pelo de camello y usaba un cinturón de cuero. Comía saltamontes y miel silvestre y pedía a la gente que se bautizara en señal de conversión para que Dios les perdonara sus pecados. Y les decía también:
—Después de mí viene alguien más poderoso que yo. ¡Ni siquiera merezco desatar las correas de sus sandalias!#1.4-8: Ver nota a Mateo 3.11. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con el Espíritu Santo.
Todos los que vivían en la región de Judea, y en Jerusalén, iban al desierto para oír a Juan. Muchos confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán.
Juan bautiza a Jesús
9En aquellos días, Jesús vino desde un pueblo llamado Nazaret, en la región de Galilea. Llegó hasta el río Jordán, donde Juan lo bautizó. 10Cuando Jesús salió del agua, vio que se abría el cielo, y que el Espíritu de Dios bajaba sobre él en forma de paloma. 11En ese momento, una voz que venía del cielo dijo:
—Tú eres mi Hijo amado y estoy muy contento contigo.
Jesús vence al diablo
12De inmediato, el Espíritu de Dios llevó a Jesús al desierto. 13Y Jesús estuvo allí cuarenta días, viviendo entre los animales salvajes. Satanás trataba de hacerle caer en sus trampas, pero los ángeles de Dios cuidaban a Jesús.
Jesús comienza su actividad
14Después de que metieron a Juan en la cárcel, Jesús fue a la región de Galilea. Allí anunciaba la buena noticia acerca de Dios.
15Decía:
—¡Ya está cerca el día en que Dios comience a reinar! Convertíos y creed en la buena noticia.
Jesús elige a cuatro pescadores
16Jesús pasaba por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a Andrés, dos pescadores que eran hermanos, y que estaban pescando con sus redes. 17Jesús les dijo:
—Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.
18Al instante, Simón y Andrés dejaron sus redes y siguieron a Jesús.
19Un poco más adelante, Jesús vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo. Ellos también eran pescadores, y estaban en una barca arreglando las redes. 20Jesús los llamó, y ellos lo siguieron, dejando a su padre en la barca, junto con los empleados.
El hombre con un espíritu malo
21Jesús y sus discípulos fueron a la ciudad de Cafarnaún. El sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. 22Todos estaban admirados de sus enseñanzas, porque cuando les hablaba lo hacía con autoridad, y no como los maestros de la Ley. 23En la sinagoga, había un hombre que tenía un espíritu malo. 24El espíritu gritó a Jesús:
—¡Jesús de Nazaret! ¿Qué tienes contra nosotros? ¿Acaso vienes a destruirnos? Yo te conozco. ¡Tú eres el Hijo de Dios!#1.24: Hijo de Dios: lit. Santo de Dios. Esta expresión hace referencia a la relación especial de Jesús con Dios, la cual se compara a la relación que tiene un hijo con su padre.
25Jesús reprendió al espíritu malo y le dijo:
—¡Cállate y sal de este hombre!
26El espíritu malo hizo que aquel hombre temblara violentamente y salió de él. 27La gente se quedó muy asombrada, y se preguntaba:
—¿Qué es esto? ¿Una nueva enseñanza? ¿Qué clase de poder tiene este hombre? Da órdenes con autoridad y con poder a los espíritus malos pidiéndoles que salgan, ¡y ellos le obedecen!
28Y Jesús se hizo famoso en toda la región de Galilea.
Jesús cura a mucha gente
29Luego Jesús salió de la sinagoga y se fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés. 30Cuando entró en la casa, le dijeron que la suegra de Simón estaba enferma y con fiebre. 31Jesús fue a verla, la tomó de la mano y la levantó. En ese mismo instante la fiebre se le quitó, y la suegra de Simón les sirvió de comer.
32Al anochecer, cuando el sol ya se había puesto, la gente llevó a Jesús todos los enfermos y todos los que tenían demonios. 33Todo el pueblo se reunió a la entrada de la casa de Simón. 34Allí Jesús curó a mucha gente que tenía diferentes enfermedades, y también expulsó a muchos demonios. Pero no los dejaba hablar, porque ellos lo conocían.
Jesús anuncia la buena noticia
35De madrugada, Jesús se levantó y fue a un lugar solitario para orar. 36Más tarde, Simón y sus compañeros salieron a buscarlo. 37Cuando lo encontraron, le dijeron:
—Todos te andan buscando.
38Pero Jesús les dijo:
—Vamos a otros pueblos cercanos. También allí debo anunciar esta buena noticia, pues para eso he venido al mundo.
39Jesús recorrió toda la región de Galilea anunciando la buena noticia en las sinagogas de cada pueblo, y expulsando a los demonios.
Jesús cura a un leproso
40Un hombre que tenía lepra se acercó a Jesús, se arrodilló ante él y le dijo:
—Señor, yo sé que tú puedes curarme.#1.40: puedes curarme: lit.: puedes limpiarme. En tiempos de Jesús, las personas con enfermedades en la piel eran consideradas como impuras delante de Dios. A esas personas no se les dejaba vivir con los demás, pues todos tenían miedo de contagiarse de la enfermedad y quedar impuros también. Cuando Jesús sanó a este hombre, le dio la oportunidad de volver a vivir normalmente con los demás. ¿Quieres hacerlo?
41Jesús tuvo compasión de él, extendió la mano, tocó al enfermo y le dijo:
—¡Sí que quiero! ¡Queda sano!
42De inmediato, aquel hombre quedó completamente curado; 43pero Jesús lo despidió y le advirtió seriamente:
44—No le digas a nadie lo que te ha sucedido. Solo ve con el sacerdote para que te examine, y lleva la ofrenda que Moisés ordenó.#1.44: Según Levítico 14.2-32 la ofrenda consistía primero en dos aves, y una semana después debían llevarse dos corderos y una cordera. Además se presentaba harina y aceite. Así los sacerdotes verán que ya no tienes esa enfermedad.
45Pero el hombre empezó a contarles a todos cómo había sido curado. Por eso Jesús no podía entrar libremente en los pueblos. Tenía que quedarse en las afueras, donde no había gente. Sin embargo, la gente iba de todas partes para verlo.
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Marcos 1
1
Juan el Bautista
1Esta es la historia de cómo comenzó a anunciarse la buena noticia acerca de Jesús, que es el Hijo de Dios y el Mesías. 2Todo empezó como está escrito en el libro del profeta Isaías:
Yo envío a mi mensajero delante de ti,
para que te prepare el camino.
3Alguien grita en el desierto:
«¡Preparad el camino al Señor!
¡Abridle un sendero llano!».
4-8Por aquellos días, Juan el Bautista se presentó en el desierto. Se vestía con ropa hecha de pelo de camello y usaba un cinturón de cuero. Comía saltamontes y miel silvestre y pedía a la gente que se bautizara en señal de conversión para que Dios les perdonara sus pecados. Y les decía también:
—Después de mí viene alguien más poderoso que yo. ¡Ni siquiera merezco desatar las correas de sus sandalias!#1.4-8: Ver nota a Mateo 3.11. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con el Espíritu Santo.
Todos los que vivían en la región de Judea, y en Jerusalén, iban al desierto para oír a Juan. Muchos confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán.
Juan bautiza a Jesús
9En aquellos días, Jesús vino desde un pueblo llamado Nazaret, en la región de Galilea. Llegó hasta el río Jordán, donde Juan lo bautizó. 10Cuando Jesús salió del agua, vio que se abría el cielo, y que el Espíritu de Dios bajaba sobre él en forma de paloma. 11En ese momento, una voz que venía del cielo dijo:
—Tú eres mi Hijo amado y estoy muy contento contigo.
Jesús vence al diablo
12De inmediato, el Espíritu de Dios llevó a Jesús al desierto. 13Y Jesús estuvo allí cuarenta días, viviendo entre los animales salvajes. Satanás trataba de hacerle caer en sus trampas, pero los ángeles de Dios cuidaban a Jesús.
Jesús comienza su actividad
14Después de que metieron a Juan en la cárcel, Jesús fue a la región de Galilea. Allí anunciaba la buena noticia acerca de Dios.
15Decía:
—¡Ya está cerca el día en que Dios comience a reinar! Convertíos y creed en la buena noticia.
Jesús elige a cuatro pescadores
16Jesús pasaba por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a Andrés, dos pescadores que eran hermanos, y que estaban pescando con sus redes. 17Jesús les dijo:
—Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.
18Al instante, Simón y Andrés dejaron sus redes y siguieron a Jesús.
19Un poco más adelante, Jesús vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo. Ellos también eran pescadores, y estaban en una barca arreglando las redes. 20Jesús los llamó, y ellos lo siguieron, dejando a su padre en la barca, junto con los empleados.
El hombre con un espíritu malo
21Jesús y sus discípulos fueron a la ciudad de Cafarnaún. El sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. 22Todos estaban admirados de sus enseñanzas, porque cuando les hablaba lo hacía con autoridad, y no como los maestros de la Ley. 23En la sinagoga, había un hombre que tenía un espíritu malo. 24El espíritu gritó a Jesús:
—¡Jesús de Nazaret! ¿Qué tienes contra nosotros? ¿Acaso vienes a destruirnos? Yo te conozco. ¡Tú eres el Hijo de Dios!#1.24: Hijo de Dios: lit. Santo de Dios. Esta expresión hace referencia a la relación especial de Jesús con Dios, la cual se compara a la relación que tiene un hijo con su padre.
25Jesús reprendió al espíritu malo y le dijo:
—¡Cállate y sal de este hombre!
26El espíritu malo hizo que aquel hombre temblara violentamente y salió de él. 27La gente se quedó muy asombrada, y se preguntaba:
—¿Qué es esto? ¿Una nueva enseñanza? ¿Qué clase de poder tiene este hombre? Da órdenes con autoridad y con poder a los espíritus malos pidiéndoles que salgan, ¡y ellos le obedecen!
28Y Jesús se hizo famoso en toda la región de Galilea.
Jesús cura a mucha gente
29Luego Jesús salió de la sinagoga y se fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés. 30Cuando entró en la casa, le dijeron que la suegra de Simón estaba enferma y con fiebre. 31Jesús fue a verla, la tomó de la mano y la levantó. En ese mismo instante la fiebre se le quitó, y la suegra de Simón les sirvió de comer.
32Al anochecer, cuando el sol ya se había puesto, la gente llevó a Jesús todos los enfermos y todos los que tenían demonios. 33Todo el pueblo se reunió a la entrada de la casa de Simón. 34Allí Jesús curó a mucha gente que tenía diferentes enfermedades, y también expulsó a muchos demonios. Pero no los dejaba hablar, porque ellos lo conocían.
Jesús anuncia la buena noticia
35De madrugada, Jesús se levantó y fue a un lugar solitario para orar. 36Más tarde, Simón y sus compañeros salieron a buscarlo. 37Cuando lo encontraron, le dijeron:
—Todos te andan buscando.
38Pero Jesús les dijo:
—Vamos a otros pueblos cercanos. También allí debo anunciar esta buena noticia, pues para eso he venido al mundo.
39Jesús recorrió toda la región de Galilea anunciando la buena noticia en las sinagogas de cada pueblo, y expulsando a los demonios.
Jesús cura a un leproso
40Un hombre que tenía lepra se acercó a Jesús, se arrodilló ante él y le dijo:
—Señor, yo sé que tú puedes curarme.#1.40: puedes curarme: lit.: puedes limpiarme. En tiempos de Jesús, las personas con enfermedades en la piel eran consideradas como impuras delante de Dios. A esas personas no se les dejaba vivir con los demás, pues todos tenían miedo de contagiarse de la enfermedad y quedar impuros también. Cuando Jesús sanó a este hombre, le dio la oportunidad de volver a vivir normalmente con los demás. ¿Quieres hacerlo?
41Jesús tuvo compasión de él, extendió la mano, tocó al enfermo y le dijo:
—¡Sí que quiero! ¡Queda sano!
42De inmediato, aquel hombre quedó completamente curado; 43pero Jesús lo despidió y le advirtió seriamente:
44—No le digas a nadie lo que te ha sucedido. Solo ve con el sacerdote para que te examine, y lleva la ofrenda que Moisés ordenó.#1.44: Según Levítico 14.2-32 la ofrenda consistía primero en dos aves, y una semana después debían llevarse dos corderos y una cordera. Además se presentaba harina y aceite. Así los sacerdotes verán que ya no tienes esa enfermedad.
45Pero el hombre empezó a contarles a todos cómo había sido curado. Por eso Jesús no podía entrar libremente en los pueblos. Tenía que quedarse en las afueras, donde no había gente. Sin embargo, la gente iba de todas partes para verlo.
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