Ezequiel 32
32
Lamento por el faraón, rey de Egipto
1Habían pasado doce años desde que llegamos cautivos a Babilonia. El día primero del undécimo mes, el mes de Adar,#32.1: Adar: Ver nota a 26.1-2. Dios me dijo:
2—Ezequiel, hombre mortal, entona este lamento por el faraón, rey de Egipto:
Tú eres el rey de Egipto,
y te crees un león entre las naciones,
pero no eres más que un cocodrilo
que chapotea en el río Nilo.
Ensucias el agua con las patas
y dejas turbios los arroyos.
3Yo, que soy el Dios de Israel, te digo:
Aunque vivas entre mucha gente,
te atraparé con mi red.
4Te arrastraré por el suelo
y te dejaré tirado en el campo.
Haré que las aves del cielo
se posen sobre tu cuerpo
y que los animales salvajes
te devoren hasta quedar hartos.
5Luego echaré tu carne podrida
por los montes y los valles.
6¡Con tu sangre regaré la tierra,
empaparé las montañas
y llenaré los cauces de ríos!
7-8Cuando dejes de existir,
haré que el cielo se oscurezca.
Las estrellas más brillantes se apagarán;
cubriré el sol con una nube,
y la luna perderá su brillo.
¡Todo tu país quedará en tinieblas!
Yo soy el Dios de Israel
y cumpliré mi palabra.
9-10Yo te castigaré delante de muchos pueblos que ni siquiera conoces. Y cuando esas naciones me vean empuñar la espada y se enteren de que has sido destruido, tanto ellas como sus reyes temblarán de miedo al ver su vida en peligro.
11Yo soy el Dios de Israel, y quiero que sepas que el rey de Babilonia te matará con su espada. 12Sus soldados, que son los más valientes y crueles que existen, derrotarán por completo a tu ejército. Así acabarán con el orgullo de Egipto y todos sus habitantes serán aniquilados.
13Yo destruiré todos los ganados que se alimentan junto a tus ríos. El agua no volverá a ensuciarse con las pisadas de personas o animales, 14sino que estará siempre clara y correrá tranquila como el aceite. 15Y cuando yo haya convertido a Egipto en un desierto y haya acabado con los que allí viven, reconocerán que yo soy Dios.
16Este es el canto que entonarán las mujeres de otras naciones cuando se lamenten por la ruina de Egipto y de su pueblo. Yo soy el Dios de Israel y cumpliré mi palabra.
Lamento por la caída de Egipto
17Habían pasado doce años desde que llegamos cautivos a Babilonia. El día quince del undécimo mes, el mes de Adar,#32.17: Adar: Ver nota a 26.1-2. Dios me dijo:
18—Ezequiel, hombre mortal, cuando Egipto y su pueblo, junto con las demás naciones poderosas, hayan descendido a la tumba, cayendo a lo más profundo de la tierra, donde se encuentran los muertos, entona este lamento:
19Tú, Egipto, has pensado que eras
una nación más privilegiada
que todas las demás.
Pues ahora te toca descender a la tumba
y compartir la suerte de los paganos.
20¡Ya la espada está lista! ¡Los ejércitos de Egipto perderán la batalla! 21Y en la tumba, los valientes soldados que ya murieron recibirán a los egipcios y a sus ejércitos aliados diciendo: «¡Mirad! También ellos han descendido a la tumba y ahora se encuentran entre los paganos que murieron a punta de espada».
22-23Aquí está Asiria, rodeada de sus soldados, que tanto asustaban a la gente. Todos ellos murieron en batalla, y ahora están aquí, sepultados en lo más profundo de la tierra.
24-25Aquí también está Elam, rodeada de sus soldados, que tanto asustaban a la gente. Todos ellos murieron en el campo de batalla y ahora están aquí, enterrados sin honor, como merecen los paganos, en lo más profundo de la tierra.
26-27Aquí también están Mésec y Tubal, rodeados de sus soldados, esos paganos que tanto asustaban a la gente. Todos estos murieron en el campo de batalla, pero no los sepultaron con honores al contrario de lo que hicieron con sus héroes del pasado, que bajaron a la tumba vestidos con su armadura de guerra después de haber sembrado el terror entre la gente.
28-30Aquí también está Edom, con todos sus reyes y príncipes. Eran muy valientes, pero ahora están aquí, enterrados sin honor entre los que murieron como paganos en el campo de batalla.
Aquí están todos los príncipes del norte, y todos los de Sidón. Eran muy valientes y asustaban a la gente, pero finalmente bajaron a la tumba sin honor, como paganos. Ahora están aquí, entre los que murieron en el campo de batalla.
¡Y aquí estás tú, Egipto, todo destrozado y sepultado entre los paganos que murieron en el campo de batalla!
31-32Cuando el faraón vea en la tumba a todas esas naciones, se consolará de la muerte de sus soldados. Y aunque yo le permití sembrar el terror entre la gente, tanto él como su ejército serán enterrados entre los paganos que murieron en el campo de batalla. Yo soy el Dios de Israel y cumpliré mi palabra.
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Ezequiel 32
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Lamento por el faraón, rey de Egipto
1Habían pasado doce años desde que llegamos cautivos a Babilonia. El día primero del undécimo mes, el mes de Adar,#32.1: Adar: Ver nota a 26.1-2. Dios me dijo:
2—Ezequiel, hombre mortal, entona este lamento por el faraón, rey de Egipto:
Tú eres el rey de Egipto,
y te crees un león entre las naciones,
pero no eres más que un cocodrilo
que chapotea en el río Nilo.
Ensucias el agua con las patas
y dejas turbios los arroyos.
3Yo, que soy el Dios de Israel, te digo:
Aunque vivas entre mucha gente,
te atraparé con mi red.
4Te arrastraré por el suelo
y te dejaré tirado en el campo.
Haré que las aves del cielo
se posen sobre tu cuerpo
y que los animales salvajes
te devoren hasta quedar hartos.
5Luego echaré tu carne podrida
por los montes y los valles.
6¡Con tu sangre regaré la tierra,
empaparé las montañas
y llenaré los cauces de ríos!
7-8Cuando dejes de existir,
haré que el cielo se oscurezca.
Las estrellas más brillantes se apagarán;
cubriré el sol con una nube,
y la luna perderá su brillo.
¡Todo tu país quedará en tinieblas!
Yo soy el Dios de Israel
y cumpliré mi palabra.
9-10Yo te castigaré delante de muchos pueblos que ni siquiera conoces. Y cuando esas naciones me vean empuñar la espada y se enteren de que has sido destruido, tanto ellas como sus reyes temblarán de miedo al ver su vida en peligro.
11Yo soy el Dios de Israel, y quiero que sepas que el rey de Babilonia te matará con su espada. 12Sus soldados, que son los más valientes y crueles que existen, derrotarán por completo a tu ejército. Así acabarán con el orgullo de Egipto y todos sus habitantes serán aniquilados.
13Yo destruiré todos los ganados que se alimentan junto a tus ríos. El agua no volverá a ensuciarse con las pisadas de personas o animales, 14sino que estará siempre clara y correrá tranquila como el aceite. 15Y cuando yo haya convertido a Egipto en un desierto y haya acabado con los que allí viven, reconocerán que yo soy Dios.
16Este es el canto que entonarán las mujeres de otras naciones cuando se lamenten por la ruina de Egipto y de su pueblo. Yo soy el Dios de Israel y cumpliré mi palabra.
Lamento por la caída de Egipto
17Habían pasado doce años desde que llegamos cautivos a Babilonia. El día quince del undécimo mes, el mes de Adar,#32.17: Adar: Ver nota a 26.1-2. Dios me dijo:
18—Ezequiel, hombre mortal, cuando Egipto y su pueblo, junto con las demás naciones poderosas, hayan descendido a la tumba, cayendo a lo más profundo de la tierra, donde se encuentran los muertos, entona este lamento:
19Tú, Egipto, has pensado que eras
una nación más privilegiada
que todas las demás.
Pues ahora te toca descender a la tumba
y compartir la suerte de los paganos.
20¡Ya la espada está lista! ¡Los ejércitos de Egipto perderán la batalla! 21Y en la tumba, los valientes soldados que ya murieron recibirán a los egipcios y a sus ejércitos aliados diciendo: «¡Mirad! También ellos han descendido a la tumba y ahora se encuentran entre los paganos que murieron a punta de espada».
22-23Aquí está Asiria, rodeada de sus soldados, que tanto asustaban a la gente. Todos ellos murieron en batalla, y ahora están aquí, sepultados en lo más profundo de la tierra.
24-25Aquí también está Elam, rodeada de sus soldados, que tanto asustaban a la gente. Todos ellos murieron en el campo de batalla y ahora están aquí, enterrados sin honor, como merecen los paganos, en lo más profundo de la tierra.
26-27Aquí también están Mésec y Tubal, rodeados de sus soldados, esos paganos que tanto asustaban a la gente. Todos estos murieron en el campo de batalla, pero no los sepultaron con honores al contrario de lo que hicieron con sus héroes del pasado, que bajaron a la tumba vestidos con su armadura de guerra después de haber sembrado el terror entre la gente.
28-30Aquí también está Edom, con todos sus reyes y príncipes. Eran muy valientes, pero ahora están aquí, enterrados sin honor entre los que murieron como paganos en el campo de batalla.
Aquí están todos los príncipes del norte, y todos los de Sidón. Eran muy valientes y asustaban a la gente, pero finalmente bajaron a la tumba sin honor, como paganos. Ahora están aquí, entre los que murieron en el campo de batalla.
¡Y aquí estás tú, Egipto, todo destrozado y sepultado entre los paganos que murieron en el campo de batalla!
31-32Cuando el faraón vea en la tumba a todas esas naciones, se consolará de la muerte de sus soldados. Y aunque yo le permití sembrar el terror entre la gente, tanto él como su ejército serán enterrados entre los paganos que murieron en el campo de batalla. Yo soy el Dios de Israel y cumpliré mi palabra.
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