Hay seis clases de gente,
y puede añadirse una más
que Dios no puede soportar:
La gente orgullosa,
la gente violenta,
la gente mentirosa,
la gente que trama planes perversos,
la gente que solo busca hacer el mal,
la gente que miente en un juicio,
y la que provoca pleitos familiares.