¡Oh ʼELOHIM mío! Inclina tu oído y escucha. Abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual es invocado tu Nombre. Porque no presentamos nuestras súplicas ante Ti confiados en algún mérito nuestro, sino confiados en tus grandes misericordias. ¡Oh ʼADONAY, escucha! ¡Oh ʼADONAY, perdona! ¡Oh ʼADONAY, escucha y actúa! ¡Oh ʼELOHIM mío, por amor a Ti mismo, no tardes! Porque por tu Nombre son nombrados tu ciudad y tu pueblo.