5 Verdades Para Liberarte Del Estrés

Devocionales

 VERDAD N° 4: Con Él todo el día, todo el tiempo:


Como vimos en el texto de ayer, nuestra relación con Dios debe ser nuestra prioridad. Pero si miramos cómo es realmente nuestra rutina, Él es el último en la lista. Creo que esta es la mayor causa de estrés, porque cuando creemos que tenemos la obligación de hacer todo y aún así tener éxito en cada detalle, ponemos sobre nuestros hombros el peso de toda una vida para enfrentarla solas. Sin embargo, cuando enfrentamos nuestras demandas mientras caminamos cerca de Dios, el peso se desprende de nuestras espaldas.


Por lo tanto, la cuarta verdad para liberarse del estrés es: priorizar tu tiempo con Dios. ¿Y por dónde puedes empezar? Leyendo la Biblia y orando diariamente.


Leer la Biblia


“Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. Pero todo el que oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, soplaron los vientos y azotaron aquella casa. Esta se derrumbó, y grande fue su ruina” (Mateo 7.24-27).


Nuestra mente es una acumulación de cosas inútiles, y esta acumulación es lo que nos causa problemas, porque nuestras acciones son reflejos de lo que creemos. Si nuestra mente está llena de basura, creemos en la basura y actuamos como basura. Si nuestra mente está llena de Dios, creemos en Él y actuamos como Él.


Cuando creemos en Dios y sus verdades, nuestra vida deja de ser una vida en la tormenta (lo que llamaré en este texto “estrés”), y se convierte en luz. Lo que Dios dice es suficiente para darnos una vida sólida como una roca. Esto no significa que nunca tendremos problemas, pero sí significa que, en medio de los problemas, Sus palabras nos guiarán por los mejores caminos, lo que hará que nuestra caminata sea cada vez más fácil.


Además de leer la Biblia, esfuércese por centrar la atención cuando otros le enseñen: predicación, estudio de la Biblia, etc. Estos momentos también son extremadamente importantes para renovar nuestra mente.


Orar


“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias” (Filipenses 4.6)


Hablar con Dios es otra forma de alivio, porque cuando le damos lo que nos concierne, nos recordamos quién está a cargo. Pero lamentablemente, tenemos una memoria terrible, por lo que debemos recordar constantemente que es Dios quien está escribiendo nuestra historia y no nosotros. Y la oración es una herramienta maravillosa para eso.


Antes de enfrentar el agotamiento, mi tiempo con Dios estaba disminuyendo. Incluso leí la Biblia y oré, pero lo hacia corriendo porque tenía un horario ocupado (y desorganizado) que cumplir. Y lo que sucedió fue exactamente lo que escribí al principio: puse sobre mis hombros el peso de toda una vida que, debido a que no incluí a Dios en mi rutina, la enfrentaba sola.


Gracias a Dios por mi mamá en este período. Fue en mis conversaciones con ella en casa que me di cuenta de la necesidad de dar el primer paso hacia la vida de liberación, ¡volver a poner a Dios en mi rutina!


Ah! Antes de pasar al final de esta reflexión, quiero decir una cosa más. Aquellos que buscan intimidad con Dios (leyendo la Biblia y orando) enfrentan sus pecados. El que no hace frente pero oculta sus errores trae consigo consecuencias y una de ellas también es con el físico (¡estrés!).


“Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí” (Salmo 32.3-4)


Para terminar, ¿cómo ha estado tu tiempo con Dios? ¿Como un amuleto (hago esto para conseguir eso)? Una obligación (soy un creyente, tienes que hacerlo, ¿verdad?) ¿O un tiempo de calidad (incluso si dura 10 minutos)? ¿Y cómo te has estado comportando cuando otras personas te están enseñando acerca de Él? ¿Hay algún pecado que deba ser confesado y dejado? ¿Qué tal si te detienes ahora para orar para que te ayude a revisar tu horario y ponerlo a él en todo?


¡No permitas que tus demandas te cieguen y no veas quien puede ayudar, apoyar, suministrar, perdonar y aliviar! ¡Prioriza tu tiempo con Dios! ¡Dios te ama y quiere que lo pongas en cada detalle de tu vida!