5 Verdades Para Liberarte Del Estrés

Devocionales

VERDAD N° 5: ¡El estrés como una oportunidad! 


¡El llegar a la cima de mi estrés fue la oportunidad perfecta de Dios para abrir y volver mis ojos hacia Él nuevamente! Estuve con estrés cuando aprendí que ser el ombligo del mundo es mi mayor enemigo, que no soy una mujer maravilla, que necesito planear mejor y que sin Él no se puede vivir ni un sólo día.


Entonces, la última verdad para liberarse del estrés es: ¡el estrés es una oportunidad maravillosa!


“Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas” (Proverbios 3.5-6)


En un mundo dominado por el pecado, es decir, vulnerable a cualquier tipo de problema, es imposible no tener estrés. Eventualmente esto sucederá. Lo más probable es que tenga que lidiar con más agotamiento en la vida.


Sin embargo, cuando confiamos en Dios con todo nuestro corazón, dejando de lado nuestro orgullo y buscando su voluntad, Él nos cuidará y nos mostrará las mejores maneras. ¡Y en tiempos difíciles también moldeara nuestros corazones para ser más como el suyo!


Entonces, querida lectora, el estrés siempre será un gran recordatorio de que eres imperfecta y de que puedes acercarte al Perfecto, quien se preocupa por ti, quien te ayuda en tus desafíos, quién es el Juez de tus acciones, no las personas. ¡Él es quién está más interesado en tu vida, quién tiene todo el poder para transformarte y que puede liberarte del estrés! Es por eso que Santiago dice que te regocijes en los momentos difíciles, porque es en estas situaciones que suceden muchas cosas buenas en nuestros corazones y, en consecuencia, en nuestra relación con Dios (lea Santiago 1.1-4).


Entonces, ¿cómo comienzas tu proxima semana después de leer las cinco verdades descritas en esta serie? ¿Qué necesitas cambiar? ¿Qué necesitas entregar ? ¡Mi oración es que los textos hayan impactado tu vida, transformándola de alguna manera!


“Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso” (Mateo 11.28)