5 Verdades Para Liberarte Del Estrés

Dia 3 de 6 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

VERDAD N°2:Mujer maravilla ¿dónde estás?


Ayer, vimos cuánto queremos ser los personajes principales de la historia, hasta el punto de luchar por nuestra reputación a toda costa. Pero lastimosamente, no solo pensamos que somos los personajes principales, sino que también creemos que somos las autoras de la historia. Soñamos con el camino de nuestra vida, nuestros planes, y luchamos porque queremos vivir exactamente como orquestamos.


¡Estamos controlando! La peor parte de ser controladora es que para obtener lo que queremos, negociamos, buscamos seguidores, usamos la emoción y forzamos a las personas y situaciones. ¡Y lo peor! Sabemos cómo hacerlo discretamente sin que nadie se dé cuenta de que controlamos cada detalle. ¿Un ejemplo? Bueno, usaré algo personal.


Pasé mi adolescencia viendo programas de novias, películas románticas y guardando ideas en mi computadora (¡y ni siquiera había Pinterest todavía!). Ahora que mi novio y yo comenzamos a hablar sobre casamiento, estaba emocionada de poner en práctica todo lo que soñé. ¡Pero no estaba funcionando!


En mis conversaciones con él, me di cuenta de que estaba hablando más sobre cómo quería que fueran las cosas de lo que escuchar sus sueños en este momento. Y cuando intentaba decir algo, peleábamos. Entonces un día se cayó la pared. Mi corazón egoísta quería que todo sucediera A MI manera, porque pasé años soñando con eso, porque estaba tan feliz de que finalmente llegué a esta etapa, porque yo entiendo los matrimonios, etc. ¡Qué desastre! ¡El mejor día de nuestras vidas como pareja se estaba convirtiendo en una pesadilla porque quería controlar todo! Gracias a Dios, tengo un novio paciente y amoroso que no solo me alentó de forma tierna, sino que escuchó mi pedido de perdón. Comenzamos a planificar nuevamente y ahora estamos viviendo un período más tranquilo. Pero como la “excelente” mujer controladora que soy, todavía tengo que luchar contra mis intenciones equivocadas.


Este fue un ejemplo simple, sin embargo, hacemos lo mismo en el trabajo, la universidad, la iglesia, el hogar, etc.


 Por lo tanto, la segunda verdad para liberarte del estrés es: ¡no eres la mujer maravilla! No, no lo sabes todo y no sabes lo que es mejor para ti. No, no tienes super poderes. No, no tienes el lápiz y el papel en la mano para escribir tu historia. ¡No, no deberías caminar sola! ¡No, no eres todo eso!


Al contrario de lo que imaginamos, tratar de ser la mujer maravilla solo trae estrés y más estrés porque, como no tenemos poder, vivimos en un mundo dominado por el pecado y no vivimos solas, nuestros deseos siempre chocan con los deseos de los demás. y no todo sale como deseamos. Entonces ¿qué hacer?


 “Padre, si quieres, quítame esta copa. Pero que se haga tu voluntad y no la mía” (Lucas 12.42)


La clave es confiar en la voluntad de Dios y no en la nuestra, tal como lo hizo Jesús en un momento extremadamente pesado.


Cuando dejamos la historia en manos del verdadero Autor, pase lo que pase, siempre descansaremos, porque sabemos que la historia escrita por Él es “buena, perfecta y agradable” (Romanos 12.2).


Querida, ¿cómo está tu mente y tu corazón? ¿Has creído que tus acciones y planes son mejores de lo que Dios tiene para ti? ¿O has tratado diariamente de recordar que Él es el autor de tu historia? ¿Has estado sola? ¿Con quién puedes caminar, compartir alegrías y dificultades? ¡Dios es el más interesado en tu vida! ¡Así que descansa en la hermosa historia que Él tiene para ti!