5 Verdades Para Liberarte Del Estrés

Dia 4 de 6 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

VERDAD N°3: ORGANIZACIÓN


Contrario a la creencia popular, confiar en Dios no excluye la planificación. Y una cosa que pocos piensan es que el tiempo es un regalo de Dios que nos ha sido confiado. Por lo tanto, tenemos la responsabilidad de organizar nuestro tiempo.


 “Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor” (Efesios 5.15-17)


La gestión del tiempo se trata totalmente de aprovechar cada oportunidad, teniendo en cuenta la voluntad de Dios. ¿Que significa eso? Que si no conoces la voluntad de Dios para tu vida, no podrás organizar tu tiempo para aprovechar las oportunidades. Entonces, la tercera verdad que necesitas saber para liberarte del estrés es: ¡compra una agenda!


No, la idea del texto de hoy no es que realmente compres una agenda, sino que busques formas y herramientas para organizarte. Para eso, quiero darte algunos consejos basados en el versículo anterior.


Consejo #1: Busca entender la voluntad del Señor


Comprender la voluntad de Dios es ser consciente de lo que es realmente esencial en tu rutina, y si pudiera enumerar las demandas en orden de prioridad, las enumeraría de la siguiente manera: (1) relación con Dios, (2) familia, (3) salud, (4) trabajo/estudios y (5) finanzas [*].


Consejo #2: Aprovechar al máximo cada oportunidad


Relación con Dios: ¿Cuánto has priorizado a Dios en tu día? ¿Tienes tiempo de oración, lectura de la Biblia, servicio del Reino, tiempo de calidad para hermanos y reflexiones? 



  • Familia: Si eres soltera y vives con tus padres, ¿cuánta atención les has prestado? Si está casada, ¿cuánto tiempo has tenido con tu esposo? ¿Has estado caminando, hablando, riendo e invirtiendo en intimidad? Si eres madre, ¿cuánto has invertido en la vida de tu hijo? La “inversión” no es solo en el campo financiero, es principalmente en tu conocimiento de Dios y la amistad (que se desarrolla cuando se disfruta de un tiempo de calidad: jugar, hablar, hacer alguna actividad, enseñar, etc.). 

  • Salud: ¿Cuánto descanso has puesto en tu horario? ¿Y la comida? ¿Ejercicio físico? ¿Has estado bebiendo agua? ¿Sueño? ¿Chequeo médico? 

  • Trabajo/estudio: ¿Has estado haciendo tu mejor esfuerzo en un tiempo limitado (después de todo, el trabajo no debería ser tu prioridad!)? 

  • Finanzas: ¿Ha estado prestando atención a cuánto ganas? ¿Temes a Dios, evitando el exceso y la deuda? ¡Cuidado, las finanzas mal administradas también causan estrés!


Estos dos consejos fueron olvidados por mí durante todo el año, causando el agotamiento que tuve, como comenté en la introducción de esta serie. La gran cantidad de demanda en un horario desorganizado causó: 



  • Poco tiempo para la oración y la reflexión bíblica; 

  • Aumento de comida chatarra; 

  • Pocas horas de sueño; 

  • Muy poco ejercicio físico; 

  • Poco descanso; 

  • Y una casa desordenada.


La suma de todo esto causó agotamiento, problemas hormonales y una pulmonía muy grave. Y en todo eso, un mes sin trabajo y mi mamá necesitaba venir desde su casa para quedarse conmigo durante 24 horas (no podía caminar y hablar a menudo). ¿Puedes ver cómo la falta de planificación puede causar tantas cosas terribles? ¡Es por eso que enfocarse en lo que realmente vale es extremadamente importante para aquellos que quieren liberarse del estrés!


(Si hablas con los médicos, entenderás que la dieta, el sueño, el agua y el ejercicio influyen directamente en el estrés. Cuando no equilibras estas áreas de la vida, el estrés se vuelve continuo).


Gracias a Dios, cuando fui al doctor, evalué mis prioridades y mi agenda. La consecuencia de esto fue que cambié por completo mi dieta, aumenté la cantidad de ejercicios físicos, dejé de llevarme el trabajo a casa, eliminé actividades de mi rutina, etc. La lista descrita anteriormente hoy no es la misma. He disfrutado de una disposición y ligereza que no he vivido en meses.


Querida, ¿cómo está tu organización? ¿Qué es lo que realmente importa en tu agenda? ¿Hay algo que quieras lograr? ¡Para por quince minutos hoy y planea un poco! Mientras planeas, ora. ¡Pídele a Dios que te ayude a priorizar lo que debes priorizar y siempre recuerda que Él es soberano y que todo lo que sucede está dentro de su plan para nosotros!


Confiar en Dios no es dejar de planificar, sino establecer prioridades, aprovechar al máximo cada momento y estar siempre consciente de que hay imprevistos [divinos]. ¡Dios tiene todo el poder para ayudarte en tu rutina.











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[*] Sé que en algunos momentos de la vida, el orden se puede cambiar, por lo que la lista descrita no es inmutable.