Las Armas Poderosas en Dios

Día 3 de 4 • Ver la lectura de hoy

Devocional

Comunión con Dios


En el mundo del Antiguo Testamento el lenguaje de la guerra era muy común, y para el pueblo de Dios estaba estrechamente ligado a su fe. David es recordado por ser el rey pastor guerrero, el hombre que enfrentó peligros, batallas y angustias por amor a Dios y su fe en Él, pero, sobre todo, es reconocido por ser el líder que conoció profundamente el corazón de Dios hasta el punto de decir que sus batallas pertenecían al Señor; con total certeza declaraba que Dios era su fuerza, su roca, su libertador, el escudo que lo salvaba y ¡su más alto escondite! (Sal.18:1-3).


El rey David nos deja ver que el arma defensiva por excelencia con la que enfrentaba cualquier ataque del enemigo era su “Comunión con Dios”. El fundamento de su fe descansaba no en lo que creía, sino en quién creía. Por su parte, Dios decía de David que él era un hombre conforme a Su corazón (2 Tim. 1:12, Hch. 13:22).


La Biblia también registra la historia de Daniel realizando un ayuno de veintiún días, y mientras esto ocurría, un mensajero celestial se le acercó y le dijo: “El pueblo que conoce a su Dios será fuerte y hará hazañas” (Dan. 11: 32b).


Si bien es cierto que el ayuno también es una poderosa arma ofensiva para enfrentar los ataques del enemigo, es la comunión con Dios, la que nos permite obtener de Él, la fuerza, el poder y la valentía que necesitemos para enfrentar las batallas que se nos presenten día a día (Hch. 10:38).


De las muchas imágenes que nos da la Biblia de la relación entre Dios y su pueblo, la imagen de la vid y el pámpano es una de más representativas con relación a la dependencia total y la necesidad de conexión constante con Dios para ser efectivos en Su Reino. 


Jesús dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”  (Juan 15:5).


Recuerda, Satanás no solo quiere distraerte y desanimarte de tu misión y propósito en la vida, sino que también quiere desconectarte de tu fuente de vitalidad y poder, porque él sabe muy bien que todo lo que Dios ha dispuesto para ti, está estrechamente relacionado con la comunión que tengas con Él, incluyendo la victoria sobre tus adversarios.