Las Armas Poderosas en Dios

Devocionales




“El propósito del ladrón es robar, matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante”.


(Juan 10:10)


Aunque no me gusta darle tanta importancia y poner de nuevo en circulación por medio de su exagerada mención a un diablo ya derrotado, si soy consciente que tenemos un enemigo real cuyo principal objetivo es robar, matar y destruir.


Desde que nacemos, el diablo comenzó a elaborar todo tipo de ataques en contra nuestra, con tal de que no pudiéramos ver la luz del glorioso evangelio de Jesucristo; tristemente muchas personas sucumben a sus ardides y terminan siendo seducidos a vivir una vida alejada de su Creador y sirviendo a los intereses del enemigo de nuestras almas.


Nuestro adversario sabe que no podrá atacarnos para siempre, así que está aprovechando al máximo el tiempo que tiene. Apocalipsis 12:12 dice que Satanás "Está lleno de furia, porque sabe que le queda poco tiempo".


Lo esperanzador para ti es saber que en el mismo instante en que entregas tu vida a Dios y te rindes al Señorío de Cristo, tu Padre Celestial envía a tu corazón el Espíritu Santo a morar en tu interior y Él te sella con su presencia, es decir, Él te reclama como propiedad suya y el diablo no tiene más dominio sobre tu vida.


Las escrituras también nos advierten que nuestra lucha no es con seres humanos, sino con principados y autoridades que operan en rebelión bajo los reinos del mundo invisible, también contra fuerzas de demonios y espíritus malignos que sumergen al mundo en oscuridad (Ef. 6:12).


Cuando tomas la decisión de desarrollar una relación con Jesucristo, automáticamente te conviertes también en un soldado de Su ejército y como soldado de Cristo, Él pone a tu disposición armas defensivas y ofensivas con las cuales podrás enfrentar las batallas de la fe y experimentar la victoria en la guerra espiritual.


Descubre en las próximas reflexiones cómo mantenerte en estrecha comunicación con tu comandante celestial y obedecer Sus órdenes, para enfrentar las batallas contra las fuerzas del mal cuando sea necesario.