Grandes Héroes De La Fe - El Profeta Elías

Devocionales

Los misterios en la provisión de Dios


Elías cumplió fielmente su primera misión o propósito para el cual Dios lo había llamado al comparecer ante Acab. Luego, fue guiado a esconderse en un lugar inhóspito y a esperar a que los cuervos lo alimentaran, ya que desde ese instante su vida correría peligro.  


En oportunidades, querido amigo/a, no lograremos entender los nuevos propósitos o caminos que el Señor ha preparado para que caminemos en ellos, hasta que obedezcamos fielmente lo que Él nos ha demandado desde un principio o cumplamos a cabalidad la tarea asignada, pues vivir por fe implica que Dios es soberano para guiarnos un paso a la vez.


Al igual que para Elías, el arroyo Querit nos revela un valioso principio espiritual que valdría la pena considerar cuando atendemos con fidelidad el llamado del Señor: al permanecer fiel en el lugar ordenado por Dios para servirle, al margen de las dificultades, las alegrías o tristezas que trae consigo tan hermosa labor, Dios promete que prosperará nuestra alma y se asegurará de enviarnos la provisión necesaria para nuestra manutención. 


Por otro lado, ¿te puedes imaginar por un momento a Elías sentado solo junto al arroyo, cuando de repente una bandada de cuervos carroñeros le traen pedazos de pan y carne en sus picos? Por más aterrador que nos parezca, Dios los envió, Dios les ordenó, Dios los dirigió y los cuervos fueron los instrumentos Dios usó para sostener al profeta.


No solo el Querit devela un valioso principio espiritual, sino también los cuervos, pues te sorprendería saber que Dios aún hoy tiene muchos “cuervos” para suplir las necesidades de sus hijos, si Dios los envía primero a esconderse o apartarse por un tiempo. Pues a veces Dios incorpora en nuestro servicio espacios de soledad y silencio para nuestro crecimiento y fortaleza espiritual. 


Para Elías el tiempo de soledad y silencio que pasó en el Querit lo prepararon para un desafío mayor en el Monte Carmelo.


Recuerda, aunque estás escondido para el hombre, nunca estarás escondido para tu Padre Celestial. Él sabe dónde estás y sabe por qué estás allí y para qué te llevó allí, así que confía en Dios, que Él enviará sus “cuervos”. 


Por tu parte asegúrate de salir fortalecido, renovado y equipado con lo que Dios pondrá en ti para enfrentar la siguiente etapa de tu llamado. (Is 43:16-20)