Hijos libres en un mundo cautivo

Devocionales

DÍA 1: 

INTRODUCCIÓN: 

Este plan está diseñado para hijos de Dios, con el objetivo de fortalecer su identidad y darles herramientas prácticas para vencer el sistema de este mundo. Basado en la vida del profeta Daniel quien, como profeta y esclavo de Dios, superó las adversidades de la realidad a la cual fue sometido. Pero las superó con una fuerte identidad de hijo de Dios, que como consecuencia trajo obediencia, paciencia y fe. Rechazó lo que Babilonia le ofrecía, fue fiel a Dios con esperanza en su herencia eterna y logró vencer el sistema.

UN MUNDO CAUTIVO

Hoy empezaremos estudiando un poco sobre cómo llega un grupo de judíos al palacio real de Babilonia, y qué es lo que significaba estar en Babilonia. 

El pueblo judío se considera una nación monoteísta, que solo adoraba a Jehová su Dios (Deuteronomio 7: 7 – 9). Esta nación había sido escogida por Dios, para declarar su nombre y anunciar sus maravillas a todas las naciones (Isaías 43: 21). Ellos eran enseñados desde muy pequeños en la ley de Jehová, y formados para obedecer y cumplir cada punto de exigencia (Éxodo 20: 3 – 5). Los 10 mandamientos dados a Moisés son una muestra del propósito de Dios para con su pueblo, y a la vez, una demanda de santidad. Una sabiduría que no venía de ningún otro lugar, sino solo de Dios. Una cultura diseñada para honrar a Dios con sus cuerpos, vidas y profesiones. Una vida en comunión con Dios.

Daniel y sus amigos (Ananías, Misael y Azarías), ellos judíos, y no simples judíos sino los mejores de su nación (Daniel 1: 3 – 4). Ellos habían tenido una mejor educación, linaje de príncipes. Daniel, a una edad aproximadamente de 17 años, llegaba a Babilonia. Sin padres, no se sabe lo que pasó con ellos; es muy probable que hayan sido asesinados. Sin familiares cercanos a él y totalmente solo en una nación contraria a su entorno conocido. 

Babilonia no era su hogar, era una nación poderosa y pagana; habían destruido los muros de la nación de Daniel, y profanado su templo, tomando todo lo que ahí había (Daniel 1: 1 – 2). Es igual que este mundo, las personas son esclavas del pecado y sirven solo a sus deseos. Estamos en un mundo cautivo de Satanás (Efesios 6:12 – 13), influenciado por él a través de todo lo que nos rodea. Pero también, así como Babilonia al pueblo judío, Satanás nos ha desbaratado, nos ha robado y está matando a nuestra sociedad. Ha derrumbado los muros de nuestras familias en la sociedad, de la juventud y ha corrompido todo, propagando el pecado y atrayendo la muerte (Juan 10: 10).

Diremos entonces que, somos Hijos libres en medio de una nación cautiva, bueno, en teoría lo somos; pero ¿realmente nos comportamos así? ¿Cómo actúas en esta sociedad llena de basura e inmundicia? Me refiero al pecado. Dios quiere tener una relación con nosotros, así como lo mostró con el pueblo de Israel. Nosotros somos diseñados para tener una relación con Él y ser hijos suyos (Juan 3:16 – 17). Dios no quiere que seamos arrastrados por el pecado, sino que, creyendo en Él y obedeciendo a su palabra, traer su reino a nuestra actualidad. Daniel es un ejemplo. 

Cambia tus actitudes, si antes tu cuerpo pertenecía a tus pasiones, que hoy le pertenezcan a Dios (Romanos 6:19), esa es la clave de la santidad: tener como referencia a Cristo y actuar para ÉL, antes que para tu cuerpo. Y si eres esclavo de Babilonia aún, si el enemigo ha llegado a tu casa y te ha robado bendiciones, te ha robado la oportunidad de servir a Dios y a las personas, si te ha quitado amigos y hasta puede haberte robado tu salud; puedes dejar que Cristo te libere (Juan 8: 34 – 36). Solamente Jesús puede romper nuestras cadenas y darnos una verdadera libertad. Solamente mirando a Cristo (orando, leyendo la Biblia y sirviendo), podemos vencer este mundo cautivo del pecado. Para ser luz, toma tu lugar como Hijo, entonces que se note tu libertad y sigue Cristo. 

Hoy reflexiona y determina lo siguiente: ¿Identifico a Babilonia en mi entorno? ¿Puedo darme cuenta de que en el mundo hay personas esclavas del pecado? ¿Cómo puedo vencer esta cautividad al pecado, sufrimiento, enfermedad y muerte? 

Dios te dice: <<Quiero que tengas paz en mí, y sea yo tu referencia. Sígueme y vive en mi libertad, porque yo he vencido al mundo>> (Mateo 16:33)

Si no sabes dónde encontrar tu libertad, te invito a disfrutar de Jesús, Él se ha entregado por ti, para que todas tus culpas sean cargadas en la cruz, tus cadenas sean rotas y las mentiras de Satanás no tengan poder sobre ti. Escúchalo, déjalo sanarte y confía en su gracia. Y si eres un hijo que se alejó de su padre, y has terminado tu vida en un lugar que no tenías planeado; pues, Jesús puede hacerte hijo otra vez. Su gracia tiene poder para restaurarte, porque nuestras fuerzas no nos alcanzan y necesitamos su gracia, donde encontramos perdón, restauración y agua para nuestra sed. Jesús te espera hoy. 

Toma un tiempo para meditar en su palabra, y ten un momento de oración.

Dios te bendiga, y recuerda: Eres un hijo muy amado por Dios. 

Abrahan Gonzáles

Discipuladores21