[Certeza En La Incertidumbre] Quietud En Tiempos De Crisis

Día 3 de 5 • Ver la lectura de hoy

Devocional



La Soberanía de Dios


Dios es nuestro refugio, nuestra fortaleza y nuestra ayuda. Hemos hablado acerca de esto en el segundo día del devocional. Él también es un Dios soberano. La soberanía es un atributo de Dios basado en la premisa de que Dios como creador de los cielos y la tierra tiene el derecho absoluto y la completa autoridad de hacer o permitir lo que se le plazca. Él tiene el poder supremo y la autoridad, sobre todo. Es un atributo de Dios que podremos conocer y comprender cuando le conozcamos, y la única manera de conocerlo es estando quietos y en su presencia. 


En el Salmo 46:4–9 dice: «Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa habitación del Altísimo. Dios está en ella, la ciudad no caerá; al rayar el alba Dios le brindará su ayuda. Se agitan las naciones, se tambalean los reinos; Dios deja oír su voz, y la tierra se derrumba. El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah


Vengan y vean los portentos del Señor; él ha traído desolación sobre la tierra. Ha puesto fin a las guerras en todos los confines de la tierra; ha quebrado los arcos, ha destrozado las lanzas, ha arrojado los carros al fuego».


Como vemos en las Escrituras, Dios puede hacer cosas asombrosas. También hay resultados grandiosos que suceden cuando confiamos realmente en el Señor. Dios es soberano, es todopoderoso, alzado en alto, esta entronado en los cielos. Dios puede cumplir su propósito. Aun cuando las naciones se tambalean, cuando se derrumban los reinos, gobiernos, economías, la salud, sabemos que él se encargará de todo. Aun si la tierra se derrumba, él se encargará de ello. Él está diciendo que no importa lo que esté sucediendo a nuestro alrededor, en el mundo, él nos ayudará. 


Pero ¿cómo podemos confiar en quien no conocemos? Hay una quietud necesaria en nuestras vidas para poder conocer y comprender quien es Dios y lo que él puede hacer. Necesitamos conocerle y confiar en él. El Salmo 9:10 dice: «En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan». 


Confiemos en Dios, busquemos tiempo para conocerle en todo su poder y esplendor. Que podamos decir: «Dios soberano, en medio de todo lo que está pasando en el mundo en este tiempo, vamos a confiar en ti».