[Certeza En La Incertidumbre] Quietud En Tiempos De Crisis

Día 2 de 5 • Ver la lectura de hoy

Devocional

  


Dios es nuestro refugio, fuerza y nuestra ayuda


El Salmo 46:1–3 dice: «Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes. Selah».


¿Puedes imaginarte a la tierra y toda la creación de Dios siendo no creados? Este pasaje de las Escrituras se siente así. Las montañas que se caen al mar, terremotos, cosas que parecen ir al revés. Estamos viviendo en tiempos de incertidumbre, muchas cosas aterradoras están sucediendo en el mundo. Existen tantas enfermedades, pandemias, desastres naturales, plagas, crisis; son momentos muy estresantes para la humanidad. Lo que teníamos por seguro el año pasado, este año puede parecer imposible de lograr, muchas cosas cambiaron de un año al otro. El dinero, la salud, la sociedad, los gobiernos, la vida tal como la conocemos, todo puede cambiar. 


En la Biblia descubrimos una verdad, que no estamos solos, y es algo que nunca va a cambiar. El Salmista dice que Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, nuestra ayuda en momentos de angustia. Esas son cosas en las cuales podemos confiar. Dios como refugio. Dios como fortaleza. Dios como ayuda. Estamos viviendo en tiempos de incertidumbre, necesitamos encontrar algo en lo que podamos confiar y apoyarnos. Hay algo que es seguro, y eso es qué es Dios para nosotros: él es nuestra certeza en tiempos de incertidumbre. 


Dios es nuestro refugio. Cuando nos refugiamos en algo físico, confiamos en que nos va a mantener a salvo y seguros. Cuando nos refugiamos en Dios, le estamos ofreciendo esa confianza a él. Nos conectamos a él de una manera que nos hace sentir a salvo y seguros. Dios es también nuestra fortaleza. Él es nuestra fortaleza cuando nuestra paciencia es débil. Hay momentos en la vida en los que nos sentimos débiles y cansados, física y emocionalmente. 


Pasamos por momentos de trauma cuando vivimos tiempos de crisis como los que nos tocan vivir hoy en día. Nos preocupamos todo el tiempo. Las cosas están cambiando constantemente. Y eso puede ser realmente traumático, estresante, puede afectar nuestras familias, nuestras relaciones, nuestros trabajos y nuestra vida diaria. Nos podemos cansar de intentar descifrar cómo mantenernos a flote. Es por eso que necesitamos la fortaleza de Jesucristo. 


Dios es también nuestra ayuda en tiempos de necesidad. Es nuestra ayuda cuando necesitamos paz, perfección y propósito. ¿Estamos buscando ayuda en las noticias o la estamos buscando de rodillas, orando al Señor y pasando tiempo en su presencia?


Él es nuestro refugio, nuestra fortaleza y nuestra ayuda. En él encontraremos lo que necesitamos para tener certeza en estos tiempos locos de incertidumbre.