[Certeza En La Incertidumbre] Quietud En Tiempos De Crisis

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Devocional



Grandes verdades se descubren en la quietud


Cuando leemos el Salmo 46, descubrimos muchas verdades acerca de quién es Dios y lo que puede hacer, y la única forma en que lo podemos comprender, de acuerdo con este pasaje de las Escrituras es estando quietos. La quietud es algo que generalmente se aprende, se cultiva con el tiempo. 


Hoy en día, con tantas cosas que pasan en el mundo, pareciera que la quietud ha sido forzada en nosotros por una crisis. Muchos de nosotros no estamos yendo al trabajo o a la escuela como antes. Estamos en casa. No vamos a la Iglesia como íbamos antes, no hacemos mandados, salimos a comer, ni vamos a eventos deportivos o salimos con amigos. Estamos viviendo tiempos de quietud que han sido impuestos sobre nosotros por estos tiempos de crisis. 


¿Estamos aprovechando estos momentos de quietud? ¿O estamos luchando con la idea de quedarnos en casa y no tener un sentido de seguridad ni certeza de lo que sucederá? Muchos de nosotros tenemos más tiempo para hacer cosas. Tenemos más tiempo libre, más tiempo para estar quietos. Para los que ya sabíamos como estar quietos desde antes, va a ser un tiempo donde encontraremos el margen que necesitábamos para pasar tiempo con Dios y crecer en momentos de quietud. Para los que todavía no sabemos cómo estar quietos, será un proceso de aprendizaje y necesitamos ser intencionales con cómo decidimos pasar todo este tiempo libre que ahora tenemos. 


Mientras aprendemos a navegar en estos tiempos, estando quietos, aprenderemos nuevas cosas acerca de Dios, quién él es, cómo nos ama y cómo quiere cuidar de nosotros. Obtendremos nuevas revelaciones; nuevos aspectos de la personalidad de Dios que nunca habíamos conocido. 


Dios quiere revelarse a nosotros como nuestro refugio, nuestra fuerza, nuestra ayuda, el que vive en nosotros, nuestra fortaleza, el que está con nosotros, quien es exaltado entre las naciones y toda la tierra. Hay tantas cosas que podemos descubrir acerca de Dios; y muchas veces debido a nuestras agendas ocupadas, perdemos la oportunidad de descubrir estas verdades tan profundas y maravillosas. 


Es tiempo de frenar y estar quietos, para que conozcamos que él es Dios, que confiemos en él y le adoremos. Que lo hagamos Señor de nuestras vidas.