Una vida mejor con Christy Muller

Devocionales

¡Creceré!


“Pero el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. Y el Señor os haga crecer…” —I Tesalonicenses 3:11, 12, RVR1995


¿Cuál es la razón por la que estudiamos secularmente, o buscamos ser entrenados en el área física, o asistimos a una congregación? Posiblemente la mayoría responderíamos que el propósito es CRECER. 


Generalmente las personas anhelan crecer en distintas áreas de la vida porque crecer es lo natural. Todos nosotros desde que fuimos formados somos testigos de cómo vamos creciendo físicamente; entonces, entendemos que lo correcto es también ir avanzando tanto intelectual, emocional como espiritualmente.  


¿Qué nos hace crecer? Creo firmemente que nada nos hace crecer más que la experiencia.


Mi esposo y yo disfrutamos mucho viajar a distintos países. En cada viaje tomamos excursiones en las cuales por horas vamos escuchando datos importantes del lugar mientras lo vemos, caminamos por sus calles, respiramos su aire e interactuamos con su gente. El conocimiento que adquirimos en esa experiencia jamás se compara a la de tan solo tomar un libro y leer acerca del lugar. La experiencia vivida nos otorga un nivel de entendimiento superior. De esta misma manera, las situaciones que enfrentamos en el transcurso de nuestra vida nos ofrecen la oportunidad de crecer extraordinariamente. 


La montaña y el león


En una selva cientos de animales se reunieron en una junta. El rey león había muerto, sin hijos, y necesitaban un sucesor que ocupara su lugar. Tres leones anhelaban el puesto, por lo que los animales decidieron enfrentarlos en un desafío. Había una montaña tan alta en medio de la selva que nunca ningún animal había podido subir hasta la cima, por lo que decidieron que el próximo rey sería el que pudiera llegar hasta allí. Los leones aceptaron y llegó el día esperado. Para sorpresa de todos ninguno de los leones pudo lograr llegar al pico de la montaña. Confusos y preocupados los animales no sabían qué hacer hasta que un águila descendió hasta donde estaban reunidos y dijo: «Yo sé quién debe ser nuestro próximo rey. Resulta que estando yo sobrevolando la montaña vi la ejecución de cada uno. Les contaré lo que vi y escuché. El primer león después de caminar por horas totalmente agotado le habló a la montaña y le dijo: «Montaña me has vencido» y descendió triste. El segundo león logró subir un poco más que el anterior hasta que exhausto cayó en el suelo y dijo: «Montaña me has vencido». El tercer león de igual manera hizo su mayor esfuerzo, pero este, cuando no pudo más, dijo: “Montaña, me has vencido, pero solo por ahora, porque tú has llegado a tu máxima altura, pero yo seguiré creciendo!». ¡Guau! Todos quedaron maravillados ante esa gran verdad, y le convirtieron en el rey de la selva.


¡Tú y yo seguiremos creciendo!


Hay situaciones que posiblemente sientes que no puedes manejar ahora, pero continuarás creciendo y un día las podrás superar.


Existen circunstancias adversas que te detienen ahora, ¡pero vendrán los tiempos en las que no te detendrán!


Quizás, enfrentas tentaciones que te vencen ahora, ¡pero más adelante las vencerás!


Muchas personas, principalmente jóvenes, me han preguntado frustrados: «¿Christy, esta tentación con la que lucho será mi tentación siempre?». La verdad es que nadie te puede asegurar eso. Lo que si puedo decir con seguridad es que, ¡si continúas creciendo, lo que te vence ahora no te vencerá!


Permíteme ilustrar este principio de la siguiente manera: imagina que eres un pequeño niño de seis años y un joven de quince se te enfrenta para agredirte; posiblemente por tu tamaño y poca fuerza, en comparación a la de él, lo logre. Sin embargo, si al pasar los años y convertirte en un hombre grande y fuerte, ese mismo joven se te enfrenta, seguramente no correrá con la misma suerte, porque aunque el mismo agresor siga frente a ti, ¡tú te has hecho más fuerte!


Lo que te vence hoy no te vencerá siempre


Un momento para mí


Todos podemos estar enfrentando situaciones en que sentimos que no estamos listos para manejar. ¿Podrías identificar algunas de ellas?


¿Qué hacer para crecer?


«Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados». —Hebreos 12:11 (RVR1995)


Es muy posible que alguna vez te hayas propuesto una meta que demandó de ti algo que no siempre deseabas hacer. Recuerdo cuando realizaba mi maestría estaba trabajando y estudiando a la vez. En muchas ocasiones tuve que trabajar cuando realmente quería salir a pasear, y tuve que desvelarme en las noches estudiando cuando necesitaba dormir. El proceso fue duro y en momentos llegué a pensar que era demasiado difícil. Hubo días en que lo único que quería hacer era renunciar. Sin embargo, al recibir mi título, junto a todas las oportunidades que se me han abierto, supe que todo había valido la pena.


Hay situaciones en la vida que se nos hacen tan difíciles y hasta injustas en el momento, pero serán necesarias para nuestro crecimiento. No siempre es agradable tener que sujetarte a la autoridad, tener que trabajar en ambientes difíciles, controlar el carácter, padecer una enfermedad o atravesar por una pandemia como lo que hemos vivido recientemente.


Pero todas estas vivencias, créanme, nos pueden impulsar a ser personas mejores, más fuertes y sabias. A veces simplemente tenemos que hacer el viaje nosotros mismos, no leer de ello. Tenemos que respirar el aire, tener la experiencia, porque no es lo mismo leer en las Escrituras lo que vivió Noé o Moisés que vivir nosotros mismos la inundación o el desierto. Hay cosas que necesitamos vivir para crecer; ¿y sabes qué? Al final será bueno. 


¿Con quién estar para crecer?


Si bien es cierto que las experiencias podrían servir para hacernos crecer, también podrían endurecernos, o destruirnos, y como los primeros dos leones de nuestra anécdota, terminar vencidos. ¡Por eso es primordial no hacer solo nuestro viaje!


«Les he hablado de estas cosas para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción, pero ¡tengan valor; yo he vencido al mundo!» —Juan 16:33 (RVA2015) 


Hubo alguien antes que nosotros que enfrentó y venció el dolor, los desafíos y tentaciones de este mundo; y es Él quien debe ser nuestro compañero de viaje. 


Permíteme retomar el ejemplo del chico de quince años que se enfrenta a ti para agredirte. Digamos que, a pesar de que has crecido, tu contrincante sigue siendo más fuerte que tú. Cuando Jesús, la única persona que ha vencido este mundo, es quien está contigo, levántate tu cabeza confiado porque sabes que el vencedor está contigo. El ser más fuerte entra en el panorama, y entonces tú solo te escondes detrás de Él y permites que sea Él quien pelee por ti. «Desde el extremo de la tierra clamaré a ti cuando mi corazón desmaye. Llévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo». Salmos 61:2, 3 (RVA2015)


No estás solo. El que venció está contigo.


Así que, no temas, no te aflijas, no te desanimes; ya sabes la verdad. Si el Señor está contigo, ¡crecerás, y podrás alcanzar la cima de esa montana que quizás hoy sientes que no puedes! «Y el Señor os haga crecer» —I Tesalonicenses 3:12 (RVR1995)


Oración: Jesús, te agradezco el que entiendas mis luchas. Hay montañas altas delante de mí que a veces siento que no podré subir, pero hoy te pido que vengas a mi vida y me ayudes. Decido humillarme delante de ti; ya has alcanzado la cima para que yo también pueda crecer y vencer. En el nombre de Jesús. Amén. 


Si esta reflexión ha hablado a tu corazón, te invitamos a pedir el nuevo libro de Una vida mejor de la autora Christy Muller que saldrá a la venta en el que encontrarás herramientas específicas para sanar y crecer. Prólogo por: Christine D’Clario