Una vida mejor con Christy Muller

Devocionales

  


¡Tengo una gran necesidad!


«Tiendo hacia ti mis manos; te necesito como la tierra necesita de la lluvia”. ». —Salmos 143:6, PDT


Todos nosotros enfrentamos realidades distintas. Algunos viven solos en su hogar, otros tienen bajo su cuidado hijos o familiares. Hay quienes padecen de enfermedades físicas o emocionales, mientras que otros disfrutan de salud. Hay quienes enfrentan crisis financieras, mientras que otros están seguros económicamente. Algunos luchan con la ansiedad, mientras que otros tienden a ser más relajados y tienen paz.


Sin duda, todos somos distintos y vivimos diferentes realidades. Sin embargo, hay algo en lo que todos coincidimos, y es que todos necesitamos algo. Por diferente que parezca tu realidad de la mía, hay un lugar en el que todos nos encontramos, y es en el lugar de la necesidad. 


Si vives solo posiblemente estás necesitado de compañía. Si vives con otros quizás necesitas paz en medio de relaciones conflictivas. Si tienes muchas responsabilidades seguramente necesitas descanso. Si estás atravesando por enfermedades necesitas salud. Si estás enfrentando una situación que te produce temor necesitas confianza y paz.


Todos necesitamos algo.


Lo maravilloso es que, así como aun viviendo realidades distintas, coincidimos en que todos tenemos necesidad de algo. De la misma manera, indistintamente la necesidad que tengamos todas, ellas pueden ser suplidas de una misma fuente. 


El salmista nos revela cuál es esa fuente al decir: «Tiendo hacia ti mis manos; te necesito como la tierra necesita de la lluvia”. » (Salmos 143:6, PDT). La lluvia en la tierra provoca que todo lo demás surja, la tierra vive gracias al agua, de ella germinan las plantas, esas plantas dan fruto y oxígeno para la humanidad. ¡La lluvia es donde todo comienza! Es el elemento necesario para que la tierra pueda vivir. Y así comparaba el salmista su necesidad de Dios. Él sabía que podía tener muchos anhelos en su corazón, pero la Presencia de Dios no es solo un deseo, es nuestra necesidad, y en Él pueden ser suplidas todas las demás necesidades de nuestro interior. 


Diversas necesidades, una misma fuente.


Este hombre consciente de la profunda necesidad que tiene de Dios expresa que extiende a Él sus manos. Cuando extendemos nuestras manos es porque vamos a dar o a recibir algo. 


Permíteme preguntarte, ¿qué necesitas entregar o recibir hoy? 


¿Acaso te sientes solo, necesitas compañía, crees que nadie piensa en ti? Cuando el salmista se sintió de esta manera pronunció estas palabras: «Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí» (Salmos 40.17, RVR1960). Nosotros podemos ser olvidados por otros seres humanos, pero el Dios que te pensó, te diseñó y te dio la vida nunca deja de pensar en ti. «Porque {aunque} mi padre y mi madre me hayan abandonado, el Señor me recogerá» (Salmos 27:10, LBLA).


Hace algún tiempo una mujer a la que llamaré Ana llegó a mi oficina sumergida en una profunda depresión. Ella no creía en la existencia de Dios hasta que algo milagroso le sucedió. Una tarde, sintiéndose sola y olvidada por los que amaba, tomó un arma, la llevó a su cabeza y haló el gatillo. Sorpresivamente, la bala no salió del arma, ; asustada e incrédula ella apuntó a la pared y al volver a halar el gatillo la bala salió. En aquel momento cayó en el suelo llorando sabiendo que Dios estaba allí con ella y la había librado de la muerte. 


Ella me contaba como durante años había buscado en parejas, vicios y trabajo llenar el vacío de su corazón. Sin embargo, al descubrir que ninguna de estas cosas logró suplir las profundas necesidades de su interior había decidido buscar a Dios. Esta mujer le entregó su vida a Jesús y se comprometió firmemente con Él. Pasado el tiempo, un día me dijo estas palabras: «Christy, necesito que me expliques algo que no entiendo, . Por qué si continúo viviendo sola, ya mi casa no se siente vacía, por qué experimento paz en medio de la noche y ahora puedo dormir, por qué siento gozo a pesar de que las circunstancias siguen siendo las mismas?”. Con una profunda alegría tuve que sonreír porque Dios conoce cada una de nuestras necesidades y es capaz de suplirlas todas con Su Presencia. 


Dios puede suplir cualquier necesidad con Su Presencia 


De la misma forma que Ana, todos nosotros tenemos necesidad de algo. 



  •  ¿Necesitas descanso y nuevas fuerzas? La Presencia de Dios puede darte descanso y nuevas fuerzas. «No temas, pues yo estoy contigo, no te desanimes. Yo soy tu Dios, yo te fortaleceré, yo te ayudaré, yo te sostendré con mi triunfante mano diestra”. » (Isaías 41.:10, NBV).

  • ¿Necesitas paz? La Presencia de Dios puede inundarte con Su paz. «La paz de Dios hará guardia sobre todos sus pensamientos y sentimientos porque ustedes pertenecen a Jesucristo. Su paz lo puede hacer mucho mejor que nuestra mente humana» (Filipenses 4.:7, PDT).

  • ¿Necesitas ser libre del temor? La Presencia de Dios puede hacer sentirte seguro. «Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias. El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él.” » (Salmos 34.:4-8, RVR1960).


Dios es suficiente para ti. Indistintamente la necesidad que tengas en tu vida, Él puede suplirla. Solo tienes que, como el salmista, entender que la Presencia de Dios es lo que necesitas para vivir plenamente. Hoy te invito a, como Ana, dejar de extender tus manos hacia otros lugares y personas que te defraudarán y comenzar a extenderlas al único que puede suplir tu necesidad, DIOS. 


Un momento para ti:


Ana necesitaba compañía, paz y sentirse amada. ¿Puedes identificar qué necesidad tienes en tu vida hoy? Te invito a pensar detenidamente en cada una de ellas y entregarlas al Señor.


Oración: Padre, hoy extiendo mis manos hacia a ti. Me comprometo a exponerme a tu Palabra cada día y buscarte en oración porque hoy he entendido que en ti toda mi necesidad es suplida. En el nombre de Jesús. Amén. 


Si esta reflexión ha hablado a tu corazón te invitamos a pedir el nuevo libro de Una vida mejor de la autora Christy Muller que saldrá a la venta en el que encontrarás herramientas específicas para sanar y crecer. Prólogo por: Christine D’Clario