[Serie Una sola carne] Ver las cosas como Dios las ve

Día 6 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocional

Edifica, edifica, edifica


Si hay algo que manifiesta que ves las cosas como Dios las ve, es en la forma en que hablas. Si ves a tu cónyuge como Dios lo ve, hablarás como él habla de él y de cada uno de sus hijos. 


Tenemos paz con Dios. «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo». Romanos 5:1. Somos agentes de paz. Las disensiones, peleas, desacuerdos y disputas solo son manifestación de una naturaleza de pecado que ya no debe tener autoridad en la vida de los cónyuges. En cambio, la paz de Dios debe estar presente en todo tiempo y llevar a los hijos de Dios a vivirla, disfrutarla y gobernar los ambientes con esa preciosa paz.


El amor de Dios está en nosotros. «Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado». Romanos 5:5. Su amor, el amor ágape está en nosotros, inigualable, que busca lo mejor de los demás. Dios buscó lo mejor para nosotros y nos puso en su Hijo, nos hizo el cuerpo de Cristo, para vernos en su Hijo. ¿Puede haber un privilegio más grande que éste? Es el ejemplo que tenemos de cómo se vive el amor.


Nos bendijo con toda bendición. «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo». Efesios 1:3. Bendecir es hablar cosas buenas, hablar bien de alguien, los mejores deseos. ¿Puede haber mejores deseos que los que Dios tiene para sus hijos? Dios ya nos bendijo con toda bendición, ya habló cosas buenas sobre nosotros. No solo las habló, sino que las hizo realidad a nuestro favor. ¿Cómo no alabarlo por todas sus bondades y su generosidad?


Con estos principios entendemos que, así como nuestro Padre celestial habla bien de nosotros, en consecuencia, debemos hablar bien de los demás, ¿cuánto más del cónyuge? No solamente hablar bien de su físico, sus ideas, su trabajo, pero sobre todo de quién es en Cristo. Entonces, todo lo puro, todo lo honesto, bendecir siempre con nuestras palabras. Edificar a la otra persona. 


Reflexionemos


¿Edificas en todo tiempo a tu cónyuge? ¿Hablas bien a tu cónyuge? ¿Hablas bien de tu cónyuge a otros? Si piensas todo lo puro, ¿hablas lo puro? Si piensas lo honesto, ¿hablas lo honesto?