[Serie Una sola carne] Ver las cosas como Dios las ve

Devocional

La Palabra de Dios es su voluntad


Cuando oramos, ponemos la Palabra de Dios y nos ponemos de acuerdo con él. Al hacer eso traemos su voluntad a la tierra. Como hijos de Dios su Palabra debería ser nuestro idioma natal, pero en ocasiones no es así, por eso necesitamos familiarizarnos con sus pensamientos, su forma de ver el mundo y al hombre. Es importante para nuestras vidas que aprendamos a usar las palabras de manera correcta y a vivir de acuerdo con el diseño original de Dios. Prioricemos la manera como él piensa y no la manera en la que pensamos, porque no es a nuestro modo, sino a la manera del Señor. 


Ya es tiempo que dejemos de priorizar lo que dice la sociedad, como lo dice Pablo en las Escrituras en Efesios 4:17: «Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido». En este punto de nuestras vidas debemos dejar aquellas prácticas que están en contra de los principios de Dios y decidir hablar, actuar y vivir como sus hijos. 


Lo natural es que la naturaleza de Dios se exprese con seguridad y consistencia en nuestro matrimonio. Dios hizo algo especial por sus hijos, desde que Cristo murió en la cruz. En Hechos 2, vemos cómo el Espíritu Santo vino a morar «en» (dentro) cada creyente. Si él está dentro de nosotros, entonces su poder está en nosotros. Su sabiduría está en nosotros. Su amor está en nosotros. Su paz está en nosotros. Nuestra labor es que se exprese en nuestras vidas. 


Lo natural es que nuestra lengua materna sea la Palabra de Dios, expresar a Cristo en cada área de nuestra vida. Lo antinatural para nosotros es la duda e incredulidad, que mata la visión que Dios nos ha entregado para el matrimonio, para la unión en una sola carne. 


La fe sin obras es muerta, no se trata solo de hablar nuestra lengua materna de la fe, sino de vivir como verdaderos hijos de Dios aplicando el principio del perdón, restauración, amor y paz de continuo en nuestra vida.


Reflexionemos


¿Entiendes que lo natural para los hijos de Dios es expresar a Cristo que está en cada creyente? ¿Conceptualizas que su naturaleza quiere expresarse a través de ti? ¡Él te habita!