La comunión.

Día 7 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

 Bendición y vida eterna.


 ¡Que bendición es poder sentir la presencia de Dios! Es la sensación más sublime estar delante de Él y poder sentir su abrigo; cada día es necesario buscarle porque Él está dispuesto a aceptarnos delante de su Trono y escucharnos, sanar nuestras heridas, calmar nuestro dolor y darnos lo que necesitamos; ahora bien, para que todo esto sea posible debemos ser obedientes a su voz.

 Como padre trato siempre de inculcarle a mis hijos que en la obediencia está la bendición; solo cuando nos alineamos a la Palabra vamos a ver los cielos abiertos y el Padre derramará sobre nuestras vidas todo lo que desea darnos; un mandato importante es vivir en unidad; para ello hay que vivir en comunidad y acercarnos congregacionalmente delante del Señor frecuentemente. Debemos tener claro que la iglesia no salva; solo Cristo lo hace; que la iglesia no nos soluciona los problemas, es nuestra relación con Dios lo que lo logra; en la congregación vamos a recibir formación; esa formación que nos prepara para cada día enfrentar las vicisitudes de este mundo y poder salir adelante.

 Es en la comunidad que recibimos un derramamiento de la gloria de Dios, no lo digo yo; la Palabra nos lo dice constantemente, un ejemplo lo podemos encontrar en el libro de los Hechos cuando nos dice que todos estaban unánimes, fervientes en oración y que Dios envió un derramamiento del Espíritu Santo el cual trajo consigo un avivamiento espiritual poderoso, oremos al Padre para que nos permita congregarnos cada día y así sentir su presencia y regocijarnos en Él:

 Amado Padre, sabemos que eres maravilloso y que no hay nada mejor que estar delante de ti y sentir tu presencia en nuestra vida; ayúdanos, en el nombre de Jesucristo te lo pedimos, para que seamos constantes y obedientes; que atendamos a la convocatoria que nos haces para regocijarnos en tu presencia junto con nuestros hermanos y hermanas; que cada día te llevemos la mejor ofrenda delante del Trono: nuestra adoración, amén.