La comunión.

Día 6 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

 Amor fraternal.


 ¿Conoces a Dios? Esta es una pregunta que a diario escuchamos cuando nos hablan de las buenas nuevas de salvación; es una pregunta muy interesante porque cuando aceptamos a Jesucristo como Señor y Salvador nos acercamos a Dios pero para conocerle es imprescindible acercarnos más y más a Él. 

 Algo más interesante de meditar es que para poder acercarnos a Dios es necesario acercarnos a nuestros semejantes; Jesucristo nos da el ejemplo de lo que Dios demanda: amor los unos por los otros. Si verdaderamente amamos a Dios es porque también amamos a los demás; si en nuestra vida no hay amor nada somos; el amor trae consigo la unidad porque en el mismo sentir buscaremos agradar a Dios, nos soportaremos los unos a los otros y trabajaremos en pro de las demás personas no buscando ser reconocidos delante de los hombres, sino delante de Dios. 

 El verdadero amor, ese amor puro y santo que se nos muestra en la Palabra, es tan grande, sublime y maravilloso que es imposible por el ser humano tenerle; es solo a través de la llenura del Espíritu Santo que recibimos ese maravilloso fruto; es a través de ese fruto que actuaremos en pro de los demás y así seremos reconocidos como luz en medio de la oscuridad.

 Debemos orar continuamente y pedirle al Padre que nos ayude a ser receptivos a las necesidades de los demás para que crezca el amor fraternal, recordemos que la Palabra es clara cuando nos dice que si no somos capaces de amar a nuestro prójimo a quien podemos ver; es imposible que amemos a Dios quien es invisible a nuestra vista  (1 Juan 4:20); oremos:

 Amado Padre, sabemos que eres amor y nos lo has demostrado a través del sacrificio de tu Hijo; cada día derramas sobre nosotros abundantes bendiciones, no nos tomas en cuenta nuestras rebeliones ni pecados y eres paciente para con nosotros; en el nombre de Jesucristo te pedimos que nos ayudes a dar ese fruto maravilloso del amor; que nuestras acciones no sean egoístas sino que podamos actuar en favor de los demás. Amado Padre, cada día nos das nuevas oportunidades y por eso te pedimos que hoy nos ayudes para aprovechar cada una de ellas y podamos demostrar que somos tus hijos a través de nuestras acciones, amén.