La comunión.

Día 2 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocional

 Soportándonos los unos a los otros.


 El soportar a las personas es a veces una tarea ardua, desgastante y difícil de lograr. Cuando no existe amor hacia los demás es fácil que el odio se apodere del corazón de las personas y ello conlleva a una interacción difícil. El perdón sana nuestro corazón, libera nuestro ser de ataduras y cargas difíciles de sobrellevar; si nuestro corazón está repleto de resentimiento hacia quienes nos rodean, por las cosas que hemos vivido, es prácticamente imposible que podamos vivir en plenitud conforme a los deseos de nuestro Padre.

 Imagina por un instante que Jesucristo hubiese guardado resentimiento por todas las atrocidades que la humanidad le hizo. En este momento no tendríamos un intercesor delante del Padre el cual aboga por nosotros y pide perdón por nuestras faltas. Muchas veces olvidamos que debemos pedirle al Padre que haga de nuestro corazón un corazón conforme al de Jesucristo, que nos ayude a perdonar y así soportar todo aquello que los demás nos hacen. Sé que nos es fácil porque nuestra humanidad demanda venganza, sin embargo, ahora como hijos de Dios debemos vivir conforme al Espíritu y no conforme a la carne.

 Oremos: amado Padre, sabemos que hemos recibido un gran perdón, has olvidado todas nuestras transgresiones y ahora somos aceptos delante de ti por medio de Jesucristo. En su nombre te pedimos que nos des un nuevo corazón, un corazón capaz de soportar las ofensas que recibamos y que siempre podamos pedir, al igual que Jesucristo: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen, amén.