La comunión.

Devocionales

Cordón de tres dobleces.


 ¿Has notado como la desunión, donde quiera que se dé, produce una caída? Es fácil derrotar a una persona cuando se encuentra sola, se incrementa el nivel de dificultad vencer a dos personas juntas; ahora, si son tres es mucho más difícil de doblegarles porque si están unidos sus fuerzas serán mayores a las del enemigo.

 La estrategia del diablo hoy en día es crear separación para que estemos vulnerables. Si vivimos separados de las demás personas es mucho más fácil que caigamos en la tentación y el engaño del enemigo; él es astuto y desea destruirnos con sus artimañas. Por eso es que la Palabra nos dice en Amós 3:3 “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” Cuando dos personas nos ponemos de acuerdo, dice la Escritura, que todo lo que pidamos nos es dado (Mateo 18:19)

 Si Dios es nuestro centro, la comunión del Espíritu Santo nos ayudará a vencer todo obstáculo que se presente y podremos vivir en armonía. Es por eso que la Palabra nos dice que el cordón de tres dobleces no se rompe fácilmente; permitamos que Cristo sea nuestro centro, que el Espíritu Santo sea nuestra guía y que Dios sea nuestra fortaleza. Si tenemos ese maravilloso equipo en nuestra vida podremos caminar confiados, oremos al Padre:

 Amado Padre, gracias por esta nueva oportunidad de estar delante de tu presencia para alabarte y glorificarte; en el nombre de Jesucristo queremos pedirte que siempre seas quien nos fortalece para vivir en unidad; que ante los embates del enemigo podamos resistir por el poder de tu diestra; que seas nuestro escudo, nuestra fortaleza, nuestro alto refugio en la tribulación; que podamos decir al igual que el pueblo de Israel: ¡Jehová Nissi! ¡El Señor es mi bandera!, amén.
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